Expedicionarios

 

21 y 22 de junio de 2.003

Allá por los finales de la primavera y comienzos del verano jienense un grupo de apolillados oficinistas en su mayoría, se dedició por segundo año consecutivo a afrontar el reto de abandonar su rutina cotidiana para escuchar la llamada interior de la fiera que todos llevamos dentro y que nos hace volver a la naturaleza para inyectarnos una buena ración de adrenalina.

Fueron muchos los afortunados en poder disfrutar de estos días de compañerismo, juerga y aventura. Desgraciadamente no tenemos fotos de todos pero si la lista de los intrépidos expedicionarios, por un lado tuvimos a la sección telefónica con Banet, May, Banetito, León, Ana, Pablito, Ossorno, Lola, Teresa, Cepe, Belen, Barran, Barrantas, Dino, Virginia, Lidia, Reme, Merche, Fran, Julia, Maribel, Oscar, Villodres, Inma, Mercedes, Vicente y por otro lado la seción familia, ruta, unihockey, etc con Oscar, Antonio, Manu, Ana M., Inés, Dioni, M.Ángeles, Maribela, Johnston, M.Carmen, Reyero, Loreto, Ernesto, Africa, Pablo, Alvaro, Teresa, Montse, Blanca, Pedro y Almu.

Los Ángeles de Charlie

La organización del evento estuvo en todo y para hacer más atractivo el equipo de expedicionarios invitó a importantes personajes. Podéis verlo en las fotos que nos rodean.

Coronel Tapioca

Durante toda la tarde noche del viernes la gente fue llegando al complejo turístico Puente de las Herrerías, aunque más de uno aprovecho para darse una vueltecita por la serranía de Cazorla antes de hacer acto de presencia.

Nos fuímos instalando en las 10 habitaciones que tenía el hotel, además de las 8 cabañas que teníamos reservadas. Esa noche después de las instrucciones y la planificación de las actividades cada mochuelo se fue a su olivo para descansar del viaje y prepararse para los desafios del sábado y del domingo.

Un buen montón de alternativas se ofrecían fuera del programa principal; tirolina, escalada, puente tibetano, piragüa, tiro con arco y hasta un glorioso campeonato de mus (la organización se reserva el derecho a no publicarlos nombres de la pareja ganadora para evitar ser tachada de prepotente).

Pero sin duda alguna la atracción principal y la causa mayor del viaje no era otra que enfrentarse a los abismales saltos y las heladas aguas del descenso de barranco, en el mismísimo río Guadalquivir. A pocos metros del campamento empezamos a embutirnos en los esbeltos traje de neopreno, incluso alguno como el de la foto observaréis que se colocó bien los machos presagiando lo que se le avecinaba.

Por fortuna, salvo algún que otro rasguño y alguna defecación en los pantalones de alguno viéndose en las alturas antes de saltar al agua, no hubo ningún incidente y si mucha diversión.

Como el descenso del barranco solo podíamos hacerlo en grupos de 20 personas, losdemás se dedicaban al resto de actividades concertadas. Como podéis ver en la foto, formamos hasta un equipo de equitación sincronizada... aunque seguramente es que no eramos capaces de poner un pollino detrás del otro. Lo bueno era que al final de cada aventura nos esperaba el merecido refrigerio que nos otorgaba la presencia siempre cercana de algún chiringuito y claro como podéis ver en las fotos de abajo si bebes demasiado puedes terminar algo perjudicado.

También hubo tiempo de hacer otras cosas, hubiera sido imperdonable no aprovechar el entorno para hacer unas buenas sesiones de senderismo, tanto de día como de noche, incluso aunque durante la noche sufriéramos episodios de meteorismo que turbaron la tranquilidad del momento. Hubo un reducido grupo que pudo disfrutar de un paseo dentro de la reserva natural en vehículos todoterreno para la observación de la fauna y flora del lugar.

Incluso pudimos ver otras cosas, tales como el perreo de enanos o el arrimamiento de cebolleta, hemos de decir que los guarros fueron amonestados por la organización, por que luego ya se sabe con el calentón por la noche se pide guerra a la parienta y por la mañana estamos como estamos.

No olvidemos antes de terminar las comilonas que nos pegabamos en el restaurante del hotel y los pelotis de alguno que se entonaba el cuerpo después del café y por supuesto de la reparadora siesta. En resumen, que hasta los chulitos, que siempre hay alguno como podéis ver en la foto se lo pasaron bien y el único grito que se oía y que animaba nuestra tristeza en la vuelta a casa del domingo por la tarde no era otro que...

 

¡ VIVA CAZORLA 2004 !