Expedicionarios

 

 

OCEANICA 2003

La Palma, Gomera, El Hierro y Tenerife

 

Otro año más la expedición OCEÁNICA cumplió con todas las expectativas que estaban creadas. Un grupo de aguerridos y selectos valientes se dieron en cuerpo y alma a la aventura, el buceo y la diversión. Fueron 15 días sobrepasando las duras pruebas que el destino canario nos tenía deparado, pero que no evitó mantenernos unidos. Durante nuestras andanzas tuvimos muchas personas que nos apoyaron y que hicieron factible la consecución de los objetivos marcados. Pero no penséis que todo fue un camino de rosas, tuvimos momentos oscuros y momentos de abatimiento, aunque todo eso se superaba recuperando fuerzas con el maná y verdadero motor de la expedición, nuestros idolatrados ibéricos. No todo fue turismo y buceo, esta expedición de atletas practicó todo tipo de actividades deportivas, aunque no se contentó solo con eso, el descubrimiento de deportes alternativos fue otra de las metas alcanzadas. Y como no, el pasteleo y el amor verdadero fue un compañero más en nuestra singladura. Las imágenes que quedaron grabadas en nuestras mentes serán difíciles de olvidar.

La expedición se puso en marcha el día 14 de agosto, no sin antes haber derrochado días, semanas y meses de dura organización y planificación. El aeropuerto de Barajas fue el punto de partida, en los pasillos del aeródromo la expectación ante la presencia del grupo era inusitada, los viajeros satisfacían su curiosidad preguntando el motivo de la marea naranja. Cada uno de ellos se llevó una historia diferente, agrandando más si cabe la leyenda de OCEÁNICA. El Avión que nos llevaba a Tenerife partió a las 16:40 tras la consulta del capitán al grueso de la expedición. Tras la llegada a Tenerife Norte nos desplazamos hasta el puerto para disponernos a pasar la primera noche en el barco que nos llevaría a nuestro primer destino, La Palma. Tras una noche plácida y tranquila mecidos por las olas llegamos a Santa Cruz a las 8 de la mañana.

La estancia en la insula bonita nos llevó hasta el día 18. Un par de días de buceo y la contemplación de varios parajes naturales incomparables como la caldera de Taburiente, la ruta de los Tilos y los Volcanes del Teneguía y de San Antonio. Estuvimos alojamos en los apartamentos Colón en el pueblecito de Los Quemados, justo en la punta sur de la isla, fueron los mejores de todo el viaje. Hicimos 4 inmersiones con el centro de buceo Atlantic que era bastante cutrecillo, era el único de la zona, Estas inmersiones solo tuvieron reseñable un cementerio de cruces y una pared de 50 metros con coral negro. Nora fue nuestra guía, aunque todos recordaremos con cariño a la hippie loca a la que avisaba para ayudarla.
El martes 19 a las 5 de la mañana la expedición puso rumbo al puerto de Santa Cruz en los coches alquilados y tras embarcar en un buque de Fred Olsen estabamos saliendo a las 6:30 hacia San Sebastián de La Gomera, haciendo escala en el puerto de Los Cristianos en el sur de Tenerife. Llegamos a San Sebastián a las 9:40 y después de otra hora de autobus recalamos en Playa Santiago en los apartamentos Noda y M.Carmen. Una vez instalados, la búsqueda de centros de acopio de avituallamiento y restauración fue el objetivo. Cabe reseñar que los más avezados consumidores de pelotis se encargaron de encontrar el garito de moda del lugar, que no era otro que La Chalana, punto de reunión de las noches Gomeras.
Gomera tuvo la satisfacción de albergarnos hasta el día 22 y durante esos días pudimos recorrer la isla y conocer el parque de Garajonay, aunque la cumbre después de varias horas de dura subida nos deparó la desagradable sorpresa de una niebla importante que imposibilitó el regocijo general ante la imposibilidad de disfrutar de las presumibles vistas espectaculares. Las inmersiones de la Gomera fueron bastante discretitas y en ellas no se puede destacar nada reseñable, incluso la nocturna realizada en las afueras del puerto tampoco fue para recordar. En esta ocasión el club de buceo Gomera Dive Resort, enclavado en las rocas dentro del recinto de un hotel, si que fue mejor que el de la isla anterior. Theresa, la encargada del centro fue correcta y atenta, hizo la estancia en el centro más agradable.
Para no perder la constumbre de los madrugones a la hora de cambiar de isla, el día 23 estábamos saliendo hacia el puerto de San Sebastián a las 5:45 en los coches de alquiler para coger el barco de Fred Olsen que nos llevaría al puerto de La Estaca en El Hierro. Tras hacer de nuevo escala en Tenerife llegamos a puerto a las 14:00, unas horas después, estábamos llegando a La Restinga, para deprisa y corriendo hacer la primera inmersión, quien diría la sorpresa que nos tenía deparado el destino. Las leyendas, no muy creibles, se aventuran a decir que en esa inmersión algunos ilusos aseguran, posiblemente por los efectos de la narcosis, que al final de la inmersión un tiburón toro de 3 metros apareció para darles la bienvenida a la isla herreña. La cara de algunos expedicionarios denota la tensión del momento.
Como de costumbre nuestro amigo Iñaki nos dió cobijo en su apartamento, además de en su club de buceo. Qué se puede decir del trato de Iñaki y Vanesa del Centro de buceo El Hierro, magnífico. Hasta 8 inmersiones llegó a hacer alguna persona en el mar de las calmas, a pesar de la nula visibilidad que existía en el puerto, las inmersiones que pudimos hacer fuera estuvieron notables, características de la zona, aunque no se divisaran pelájicos de gran tamaño. El volcán del bajón sigue siendo la inmersión estrella de la zona. Otro año más no faltamos a nuestra cita con Pancho, el afectuoso mero amigo de los buzos y con la tortuga que habita perenne en el coqueto pequeño puerto que da vida al pueblo.En estos días tenemos la fortuna de completar el grupo con los expedicionarios rezagados que no pudieron venir a las 2 primeras islas.
Durante un día cesaron las actividades acuáticas para dedicarnos por entero al turismo y al recorrido completo de la isla que fue recorrida se sur a norte, visitando sus lugares más atractivos, el Sabinar, el mirador de Los Vascos, el mirador de La Peña, el árbol Garoe y las numerosas zonas de "charcos" o piscinas naturales donde refrescamos nuestros soleados cuerpos. La belleza de la isla hace que merezca la pena perder un día de buceo por su contemplación. En honor de la expedición el Cabildo Insular tuvo a bien inaugurar el tunel que acerca las poblaciones de Valverde y Frontera.
El día 28 fue el comienzo del fin del viaje, tras una carrera atropellada, con vehículos sin gasolina y la hora pegada, llegamos al puerto de la Estaca justo para embarcar hacia Los Cristianos a las 15:30. Una vez en Tenerife y ante el jolgorio general la organización se encargó de buscar un hotel de 5 estrellas para guardar los equipajes hasta las 6:00 de la mañana del día 29 ya que nuestro avión de vuelta a Madrid salia a las 8:30. Todo el tiempo que la expedición estuvo en la isla fue dedicado a esparcimiento, mercadeo, yanteo y recorrido nocturno de lugares de copas, para finalizar con un partido de fútbol de torsos desnudos en el paseo marítimo a las 4:00 de la madrugada, ante el estupor de propios y extraños.

El grueso de la expedición hizó su llegada a Barajas en perfecto estado de salud física y mental a las 12:30 de la mañana, ante un nutrido grupo de aficionados que esperaban con ilusión la llegada de OCEÁNICA para ver en directo a sus ídolos. Una multitud de lágrimas afloraron por la muerte de OCEÁNICA 2003 que se vieron rápidamente evaporadas por los gritos de...

¡ VIVA OCEÁNICA 2004 !