CRÓNICA

(Basado en los textos publicados en el foro. Nuevas fotos abajo.)

Comienza el sueño.

El principio fue bastante tranquilo y sin sobresaltos, solo reseñar que el vuelo salió con 2 horas de retraso y cuando llegamos al aeropuerto nos hicieron ponernos mascarillas hasta que nos hicieron la foto térmica para comprobar que no teníamos fiebre.
El primer día lo pasamos visitando Quito y viajando hasta el centro del mundo para hacernos la clásica foto con un pie en cada hemisferio... bueno y ya podéis imaginar las bromitas de que otra cosa teníamos los tíos en cada parte.
La verdad es que Quito no se puede decir que sea una maravilla, su parte colonial es interesante pero tampoco da mucho de si. Lógicamente esta es mi modesta opinión. La vista desde el Panecillo por la noche de toda la ciudad fue lo mejor.

Otavalo y Baños.

Otavalo estuvo interesante, mucha tienda indígena y mercados de comida criolla. Lo mejor del dia el paseo en barca por el lago dentro de un cráter de un volcán a 3.000 metros.
Pero lo bueno llego al día siguiente al acercarnos a la zona selvática del Amazonas. Menudas vistas espectaculares. Nos metimos en un montacargas que te cruzaba encima de un río a 100 metros de altura y 500 de longitud y te paraban justo encima de una cascada enorme. Parecíamos suspendidos en el aire. Subidón de adrenalina. Y de remate visita a una cascada brutal donde podías meterte casi bajo ella para salir bien calado. De momento lo mejor y va a ser difícil superarlo en la parte continental.
Nariz del Diablo, un escalón por debajo de lo de Baños pero el viaje en autoferro por las escarpadas montañas haciendo zig zag para bajar 1.000 metros de desnivel fue bastante bueno. Que lástima que ya no se pueda ir en el techo, hubiera sido un canguis tremendo. Al día siguiente, lo mas esperado... nos vamos a Galápagos.

Llegamos a las islas.

Ya estamos en Galápagos, tras un día de carreras y stress para hacer una inmersión de prueba en Santa Cruz nos fuimos hacia Isabela, que es donde estamos ahora.
Llevamos 2 días aquí y da igual que sea en tierra o en mar, la vida fluye de una forma tan natural que te da mucha pena pensar que lo que teníamos en nuestra tierra hace ya muchos años allí, podía acercarse un poco a esto. Las iguanas, los lobos marinos, los pelícanos, etc son parte de la población y los ves por todas partes. Para las tortugas hay que ir a los centros de conservación o a la parte alta de las islas, pero menudos bichos. Hemos visto y hecho tanto que es difícil condensarlo en pocas palabras, hasta una noche tuvimos concierto de cantautor particular para nosotros de un peculiar cantante galapagueño.
Respecto al buceo hemos hecho ya en Isabela 4 inmersiones, con el mar levantadido pero menos de lo esperado. Que os voy a contar, parece que la máquina de hacer vida esta aquí y salen peces de todas partes. Solo en una inmersión vimos mas de 20 tortugas... ya no las hacíamos ni caso, lo mismo que a las 40 rayas que aparecían por todas partes. A los que si hicimos caso fueron a los 3 martillos que nos visitaron y 2 pedazo de mantas diablo como las de Mozambique. Los lobos marinos están presentes en las inmersiones y hoy uno no se ha separado en toda la inmersión de nosotros. Hasta espantó a un martillo. Para rematar estuvimos haciendo snorkel con 4 crías juguetonas de lobo marino que no paraban de esquivarnos cuando pensábamos que se iban a chocar contra las mascaras y de retorno una colonia de 13 pingüinos.

El último día en Isabela

Para el último día, y no teníamos buceo, la paliza fue incluso más considerable, aunque creo que mereció la pena. 5 horitas de marcha por el volcán sierra negra, un pedazo de cráter tremendo que se nos fue apareciendo entre las nubes mientras paseábamos por su borde. O nos tostaba el sol o nos calaba la garúa que es como un chiri miri de los nuestros. Terminamos embarrados y empapados pero el paseo que hicimos por la zona volcánica fue como si nos hubieran dejado ir por Timanfaya sin tener que estar metidos en el bus. Alguno/a todavía me está poniendo a parir por lo durecillo del paseito.
Nada más regresar, a comer, y rápidamente la 2/3 partes del grupo se cogieron la bici para pasear por los humedales cercanos acompañados por el que había sido nuestro guía de buceo, que ya es amiguete. Menuda preciosidad de paseo en bici, no creo recordar haber hecho uno igual, menudos rincones que tiene esta gente.
Isabela y Villamil tienen un encanto especial. Hemos acertado de pleno viniendo aquí.
A la mañana siguiente a las 5 en pie para otro nuevo día de los duros para volver a Santa Cruz y para hacer las primeras inmersiones. Quien nos iba a decir que iban a ser las mejores de nuestra vida buceadora hasta la fecha, cuando menos las esperábamos.

Mosquera y Seymour

Pensaba que lo de Mozambique y lo de enero en Maldivas iba a ser difícil de superar, pero no solo se igualó con la inmersión de Mosquera... lo de Seymour ha sido I M P R E S I O N A N T E y aunque no me creáis ya escucharéis a los demás.
Las inmersiones son cañeritas y no aptas para niveles medios o bajos, pero el esfuerzo bien lo merece.
Voy a pasar de puntillas por la inmersión de Mosquera a pesar de los bancos de más de 20 martillos a pocos metros de nosotros que vimos. SEYMOUR NORTE con letras mayúsculas, menudo dolor de cuello que sacamos, 63 minutos de inmersión, la mayor parte del tiempo a 15 metros. Es la primera vez en mi vida buceadora que tengo que elegir entre varios objetivos a los que mirar y descartar perder en tiempo viendo tiburones puntas blancas o galapagueños, para ver una manta de 3 metros, o solo mirar de pasadilla un pedazo de tiburón toro del que tuvimos que alejarnos. No dábamos apenas aletas, solo había que dejarse llevar por la corriente e ir agarrándose a alguna piedra mientras te volvías loco viendo formaciones de mantas de más de 30 individuos como si del desfile de las fuerzas armadas se tratará y un poco después otro mayor de águilas pintadas. Y eso sin contar la millonada de todo tipo de peces que había en bancos que oscurecían el suelo. Lástima que la visibilidad solo sea regular, pero en realidad no te hace falta mirar lejos pues lo tienes todo cerca. Me dejo un montón de cosas sobre esa inmersión que creo que será la de nuestra vida, sin riesgo a equivocarme, aunque en otras inmersiones hubiéramos tenido momentos puntuales históricos. Imaginad 60 minutos seguidos de momentos históricos.

Rocas Gordon

Que para el que no lo sepa es el punto de buceo más famoso de las islas, a excepción de Darwin y Wolf.
Yo ya tenía claro que lo de mejorar lo del día anterior iba a ser imposible, por mucho que Gordon fuera la leche y realmente así fue.
Las inmersiones han estado geniales, aunque siempre uno espera un poco más, de todas formas nos tuvimos que conformar con tener a nuestros pies bancos de 30 tiburones martillo, tortugas, leones marinos y formaciones de mantas pequeñas de hasta 15 elementos... y miles, millones de peces por todas partes... como vamos a tener algo en el Mediterráneo si está todo aquí.
Por lo demás todo va bien y ya no hay males reseñables, salvo en cansancio que se va acumulando. Para mañana día tranquilo y sin buceo, pero con visitas a playas y a conocer al solitario George.
Ahhhh se me olvidaba, una vez Fer me dijo que si se perdía alguna vez que lo buscaran en Nueva Zelanda... si yo me pierdo buscarme en Galápagos.

Tortuga Bay

Menudas playitas que se gastan por aquí. Tras recorrer un sendero de piedra de 2,5 km entre manglares llegamos una larguísima playa de arena como harina en la que era difícil bañarse por el fuerte oleaje. Pero vamos que no es necesario, solo con pasear ya tienes más que suficiente, miles de iguanas de todo tipo de tamaño agolpadas por todas partes en la arena o las piedras, cabezas de tortugas asomando en el mar a pocos metros. Pasada la primera playa llegamos a la segunda, que llaman playa mansa, en la que si pudimos bañarnos pero lo "curioso" es que mientras te vayas, pasan cerca de tus pies tiburones de metro y medio como si de un chanquete se tratasen... pero vamos que aquí nadie se escandaliza por eso ni se sale del agua.
Por la tarde al centro Darwin a ver al solitario George, que pudimos verle retirándose a sus aposentos, además de un sin fin de tortugones tremendos e iguanas de todo tipo.
Este lugar no deja de sorprendernos cada día.

Otro día para recordar

Nos levantamos a las 05:45 y andandito hasta el muelle para coger el barco de buceo que nos va a llevar a Floreana. 3 horitas de viaje y nada más llegar inmersión en Enderby. Conseguimos el objetivo que buscábamos y localizamos 3 peces murciélago a 27 metros en el lecho arenoso. Que bichos más raros y por si fuera poco vemos un Sea Robinson que es el único pez que además de aletas tiene patas. Como siempre aparecen millones de peces, tiburones aletas blancas, tortugas, rayas, etc , por doquier.
Salimos de la inmersión y nos resguardamos en una calita de ensueño con una familia de lobos marinos que no paran de formar escándalo y cachondeo. A Dino el macho dominante le da un toquecito para decirle que no se acerque más de la cuenta a sus hembras cuando estaba haciendo snorkel.
Segunda inmersión en Champion. Otra pasada, lo de jugar con los lobos y que te mordisqueen las aletas es ya habitual. Vemos una preciosidad amarilla de tamboril, tiburones durmiendo en sus cuevas, una formación de 15 águilas pintadas, más tiburones galapagueños, barracudas tan gordas como atunes y una cuevas infestadas de pececillos naranjas que al contraluz te dejan flipado. Tortugas ya se ven más que pepinos de mar en España.
De vuelta otras 3 horitas de barco pasando por Corona del Diablo para ver más leones marinos, fragatas y piqueros patas azules.
Ya solo nos queda mañana para bucear, en busca de los pingüinos y de los caballitos de mar, a ver si sigue la suerte.

Bartolomé y Cousin

Otro viajecito de 2 horas de barco para llegar al destino y 2 inmersiones en Cousin para buscar los caballitos de mar. Aquí son caballotes mas que caballitos, no hay muchos pero los que vimos eran bastante grandes. Las inmersiones fueron muy similares, múltiples lobos marinos retozando entre nosotros, tortugas, puntas blancas y el águila pintada mas grande que hayamos visto, seguida por toda su familia de 10 individuos. Cris se quedaba tan ensimismada en la búsqueda de caballitos que terminamos perdiéndola, aunque la volvimos a encontrar poco después. Después del 10 de Seymour el resto de las inmersiones han sido de 9. La cosa para Palos va a ser dura, pero para los buzos de verdad, solo con estar bajo el agua ya son felices. Aunque no se como me va a sentar haberme quedado en Galápagos en la inmersión 399 y teniendo que hacer la 400 en Palos. Fer, buscaré el pez rueda que tan feliz te hizo a ti en su momento.

Esto se acaba.

Hoy ha sido nuestro último día en Galápagos. Como ya no podíamos bucear nos hemos alquilado unas bicis y nos hemos ido a la parte alta de la isla a la búsqueda de tortugas gigantes en libertad. Hemos encontrado unas 20 campando a sus anchas. Son impresionantes, parecen antidiluvianas con sus 250 kilos de peso. Después hemos visitado un túnel de lava de 400 metros y de regreso, todo cuesta abajo, nos ha caído una chupa de agua de primera división... como decía la Mery tenia empapado hasta el hilillo del tanga. Pero ha merecido la pena el paseito. Después de comer nos hemos dado un paseito entre las rocas hasta las grietas, que son unas pozas de agua salobre por filtraciones con una claridad cristalina. Lastima no haber llevado un bañador para darnos un chapuzón. Acabamos de regresar de cenar en un restaurante al borde del mar como ultima actividad de nuestra estancia en Santa Cruz. Nuestro vuelo sale dentro de 11 horas, o sea que a dormir y a pasar el suplicio de viaje de vuelta.

El Vía Crucis de la vuelta.

El sueño llegó a su fin y toca despertar de nuevo a la realidad. Ya estamos en casa de regreso y en esta ocasión con todo nuestro equipaje al completo sin pérdida alguna a pesar de los esfuerzos de las autoridades aeroportuarias ecuatorianas por dispersar las maletas de unos cuantos que tuvieron que pasar revisiones extras como si fuéramos a llevarnos una tortuga o una iguana. El último capítulo fue algo duro. Viaje en taxi de 45 minutos, 5 minutos de cruce en barco de un canal, peleas por coger un autobús que en 15 minutos te dejaba en el aeropuerto. Vuelo a Guayaquil de un par de horas, otra media hora dentro del avión para salir hacia Quito, otros 45 minutos de vuelo. En la capital nos esperaba un autobús que nos llevó a pasar 3 horas en un parque de la ciudad para hacer más amena la espera del vuelo hacia Madrid. Pedazo de helados que nos comimos allí, que impidieron ninguna otra ingesta más de las muy apetecibles que pudimos ver en el parque, lleno de ecuatorianos de las afueras de Quito que iban allí a pasar el domingo. Un parque muy interesante, con muchas actividades, puestos de diferentes comidas, vendedores, artistas, deportistas, etc. Y como no podía ser de otra manera hasta tuvimos una confrontación futbolística con lugareños donde quedó demostrada nuestra valía a pesar de los 2.800 metros de altitud… ahora entiendo como sufren los equipos de fútbol que van a palmar cuando juegan en esas elevaciones. Otra vez hacia el aeropuerto para encontrarnos con la sorpresa de que el vuelo lleva 3 horas de retraso. Suerte que en la media hora que tardamos en facturar por la increíble velocidad de la chica que nos tocó el retraso se redujo a 2 horas. En vez de a las 21:00 estábamos saliendo a las 23:00, hasta tuvimos que calmar a Oli que estuvo a punto de rociar la Terminal de gasolina y prenderla fuego. No llegó la sangre al río. Otro vuelo de Quito a Guayaquil de 45 minutos, pues no hay salida directa de Quito a Madrid. Los aviones no pueden salir llenos de combustible de este aeropuerto por el peligro que tiene, imaginaros que el aeropuerto está en pleno Paseo de la Castellana de Plaza de Castilla a Nuevos Ministerios, es impresionante ver como los aviones aterrizan y despegan a unos pocos metros de tu cabeza cuando pasas por una calle cercana y encima pegando unos buenos frenazos al tocar tierra porque la pista es muy pequeña. En año y medio lo van a cerrar.
Llegados a Guayaquil nos echan del avión para limpiarlo y cambiar de tripulación y tras otra hora de espera volvemos a embarcar. Santo cielo, estamos rodeados por todas partes de familias ecuatorianas llenas de bebés, miramos en las paredes por si en algún sitio dice “Avión Guardería”. Como bienvenida y preludio se ponen todos a llorar a la vez, aquello parecía una broma de cámara oculta y por delante casi 11 horas de vuelo. Lo que parecía una concertina del orfeón donostiarra quedó reducida a un solo de soprano mayor, la madre que la parió, una niña de no más de 9 meses de la fila de atrás se tiró las 10 horas ella solita llorando, creo recordar que estuvo callada en alguna ocasión como mucho 15 minutos, encima la enana de los cojones no se despertaba ni a tiros cuando salíamos del avión, con que ganas me hubiera puesto a berrear como un loco a su lado para darle la misma medicina… ya, ya se que hubiera quedado un poco raro, pero es que la renacuajo era un engendro demoníaco.
Llegábamos con una hora de retraso, pues durante el vuelo recuperamos otra, aunque volvimos a perderla en el tiempo que tardaron en salir todas las maletas.

Resumen Final

Dentro de unas semanas sabremos el verdadero valor real que damos a este viaje, cada uno en su opinión y con 13 versiones diferentes (sería genial que otros participantes dieran su opinión, pero no creo que lo hagan en este foro), en comparación de los anteriores, pero que ha sido bueno y ha cumplido expectativas no podemos tener duda, incluso con el recelo que llevábamos de pensar que habíamos oído hablar tanto de aquello que lo mismo al esperar demasiado nos íbamos a decepcionar. Creo que nadie se ha venido con esa sensación, todo lo contrario y es más, hasta con el atrevimiento de animaros a que alguna vez podáis ir allí a comprobarlo por vosotros mismos.

En la parte organizativa ha salido todo según lo planeado, incluso nos ha costado 70 euros menos de lo esperado y aunque Oceánica siempre es un viaje vivo que cambia por momentos, nada de lo importante se ha movido de lo fijado y salvo algunos retrasos o algunas carrerillas no ha fallado nada lo que ha permitido que nos centráramos solo en disfrutar de lo que estábamos haciendo en cada momento.
Posiblemente me centré demasiado en la crónica en hablar de las cosas de buceo dejando un poco de lado la parte terrenal, sería injusto no hacer mención de lo importante que es lo que se ve tanto en tierra como en mar y eso que no hemos visto ni el 20% de todas las islas Galápagos.
Nuevos personajes se han incorporado a la nómina de actores que se han unido a la historia oceánica; Nuestro amigo Angel, David, el chofer de Quito, Máximo el divemaster de Isabela, David el posadero, el guía de las Rastas, Junior el macizo de las bicicletas, Coni, Edu y Teresa como anfitriones en Santa Cruz, Macarrón, Abraham, Ricardo y el Capi como artífices de los buceos, Wilfredo y Janeth también como posaderos.
Pero no podemos olvidar los “otros actores”, en la parte terrestre; los piqueros patas azules, los pingüinos, los leones marinos omnipresentes y juguetones (hay que vigilar a Mery, que no tengo claro que se haya traído uno en el maletón de buceo, su relación con ellos si que era de amor), las iguanas, las tortugas pequeñas y las gigantes, los flamencos, los pelícanos, los pinzones, las garzas, las fragatas, etc. Y en la parte submarina; los martillos, los toros, los puntas blancas, los caballitos, los increíbles peces murciélago, el Sea Robinson, un pez con aletas y con patas bajo la cabeza, las grandes mantas solitarias, las formaciones multitudinarias de mantas, águilas pintadas y rayas y ratones, las muchas tortugas, los bancos millonarios de peces que oscurecían el mar a su paso, los atunes, las barracudas y sin fin de animales más que se dejaban acercar de forma descarada. Y encima el mar colaboró con estar más tranquilo de lo normal en esta época, aunque la visibilidad no fuera la mejor.

Lo malo es que ahora tenemos un problema, hemos cumplido el sueño de todo buzo en el octavo año de Oceánica, que lejos quedan ya los primeros modestos viajes a Canarias.

Y ahora que…

Y ahora, que comics se han perdido...