CRÓNICA 1 de 6

EL AÑO QUE ÉRAMOS CAMPEONES DEL MUNDO

Un nuevo viaje Oceánico comienza, es la octava edición, la que menos integrantes va a tener de todas las anteriores, además 2 de ellos no están acostumbrados a este tipo de viaje y no sabemos como se van a aclimatar y si lo van a disfrutar como el resto.
Bien tempranito al aeropuerto que hay muchos trámites que pasar cuando se viaja a EEUU. Amelia es elegida al azahar por el ordenador para ser revisada minuciosamente antes de subir al avión, fue el primer episodio de muchos otros con las autoridades aduaneras. Aunque mucho más habitual que eso serán las constantes referencias que nos hacen como españoles a nuestro campeonato mundial de fútbol ganado en Sudáfrica, sobre todo, los muchos latinos que nos íbamos a ir encontrando.

SAN FRANCISCO

Fue un día durillo, un primer vuelo de 8 horas, la tensión del control policial en la entrada a EEUU, otras 4 horas de espera en el aeropuerto y otro vuelo de 6 horas. O lo que es lo mismo, nada más llegar a San Francisco a la cama a pasar el jet lag lo antes posible... todos con los ojos como platos a las 4 de la madrugada. Pero en nuestra memoria quedará la acción valerosa de Mery saliendo en defensa de Angelines (que ya había tenido problemas en un control previo porque otro poli no la dejaba entrar porque no sabía inglés) con un aduanero que le preguntaba en inglés si llevaba comida y nuestra heroína gritando desde la otra puerta de la sala... “dile que nooo, dile que nooo” lo que le supuso un “ahhhh siiiii, pues pasa pa dentro que te lo vamos a ver tooooooo”. A punto estuvo de que la repatriaran. Fue el castigo del destino por haber dicho Mery días antes que ella no había tenido nunca problemas para entrar en este país. Además, esta vez me tocó a mi ser también el analizado especialmente y pasar por el cuartito de sospechosos por coincidencia de otras personas non gratas con un nombre igual o parecido.
También evocamos un recuerdo del pasado cuando en la facturación de Barajas nos preguntó el del mostrador que si llevábamos equipos de buceo y tras un segundo de sepulcral silencio se oyó un coro al unísono de NNNOOOOO..., si es que no hay nada como aprender de los errores del pasado.
Sin problemas con la recogida del equipaje y los coches de alquiler, aunque al principio cuesta un poco acostumbrarse al cambio automático y a las dimensiones del pedazo de autobús.
Sábado por la mañana y primer madrugón, a las 6:30 desayunando que hay mucho que ver en San Francisco y poco tiempo. En general a todos nos ha gustado bastante y ha tenido algunas cosas sorprendentes, como la visita a las casas flotantes de Sausalito, pueblo cercano donde casi se produce la primera rebelión porque a las 9 de la mañana alguna/o ya quería pararse a tomar una cerveza. También fantasmagórica la visión de Alcatraz y del puente Golden Gate entre brumas, el paseo en tranvía haciendo el viaje en el estribo con un conductor puertoriqueño que era todo un showman. La calle Lombar con sus cuestas y sus curvas, Chinatown, el concierto en vivo de una banda de Jazz.
Hemos tenido suerte con los coches de alquiler, en vez de uno de 8 plazas nos lo han dado de 12 con lo que podemos ir juntos a todas las visitas pero es un auténtico autobús. La que no puede decir lo mismo es Angelines, que ha visto como su ración de pescado que iba encima de unas patatas fritas en una bandejita ha desaparecido de inmediato, tras posarse en su hombro una pedazo de cabrona gaviota que se lo ha merendado delante de sus narices sin dejarla decir ni pío.
Como el ritmo de comer constantemente y sin parar se mantenga vamos a regresar igual que las mismas focas que hemos visto en el puerto de San Francisco.
Recogemos el equipaje del hotel y 2 horitas de viaje para llegar a los Baños de camino a Las Vegas.

LAS VEGAS

Las Vegas es un sitio que no hay más remedio que visitar, te podrá gustar o no, pero es algo tan peculiar que hay que ir por lo menos una vez en la vida. Menudo desparrame de todo, aquello es increíble, es el culto a la horterada en la mayoría de los casos, pero no creo que haya nada similar en todo el mundo.
El viaje de coche fue menos pesado de lo esperado, porque fuimos parando en varios sitios, menudo desayuno en un bar de carretera, pedazo de tarta de coco. La carretera llena de polis poniendo multas y sobre todo unos pedazo de camiones largos de pelotas. Tras esperar una cola de una hora para poder alojarnos en nuestro hotel de más de 5.000 habitaciones nos fuimos de fiesta a la calle Fremont, pedazo de luminotecnia desbordada y espectáculo de música disco que nos hizo bailar un buen rato. Para terminar, nos apretamos unos pedazo de perritos con judías y queso de 30 cm.
El día siguiente recorrido entre hoteles, un constante baño de contraste entre el calorazo de fuera y el frío del aire acondicionado de los interiores. Los hay de todo tipo, es como un parque temático. El que se lleva la palma con diferencia es el Cesar Palace y el Venice. Mención especial para las fuentes del Belaggio.
Y para terminar no quedaba otra que jugarse unas perrillas en las mesas de juego. Pues a palmar todos menos la Mery que se forró en la ruleta, no se si fueron varios millones de dólares o solo un par de cientos, eso queda en secreto, pero una vez que le toco arramblo con las fichas y no hizo una apuesta más. Veremos si la vemos en breve con cochazo nuevo.

Nos vamos al increíble cañón del Colorado.