OCEÁNICOS 1 de 3

Empieza el décimo primero.

Ha sido un viaje sin necesidad de acudir a un día de libre albedrío, lo que da idea de la relajación y el buen rollo. Solo pasable el buceo pero espectacular la tierra, sobre todo Reunión, un destino que debería estar en todas las agendas.

Se acabó el maratón.

La verdad es que se esperaba un viaje bastante más duro pero al final la cosa no ha sido para tanto, sobre todo porque ni hemos tenido retraso ni percance alguno.

Empezamos con el relajao del Reyi llegando 10 minutos tarde a la cita, pero lo más divertido fue cuando una pobre chica que nos intentó vender las maravillas del Citibank salió escaldada ya que al pedirnos un minuto de atención Oli casi se la come y le dice que ya es de Citibank, que son muy malos y que se va a borrar. Y del cabreo se deja su mochila de mano en el carrito… menos mal que somos un equipo y algún alma caritativa se la reintegró. Los vuelos se realizaron sin incidencias.

El clima es curioso, sol por la costa y nubes perversas por el interior y 25 graditos.

De camino al alojamiento ya hemos conocido el centro de buceo, donde nos hemos apretado la primera hamburguesa mientras esperábamos a Xavier, el instructor francés que habla perfectamente castellano y que nos ha puesto en situación, que nos olvidemos de tiburones, que no los vamos a ver, pero que las opciones de ballenas son muchas, pero no con la botella. Ya veremos…

Después a la compra, a dar vueltas por el super comprando de todo un poco, aunque por ser una isla hay ciertas cosas habituales que ni hay.

Lo que si ha tenido un momento de relativa tensión has sido cuando ya de noche, parecía que nos alejaban el alojamiento a medida que nos acercábamos y cada vez más moscas porque la carretera se iba empinando. Hasta alguno ha pensado que llegábamos a los 1000 metros. Tras un par de vueltecillas hemos conseguido llegar y a pesar de la intensa oscuridad parece que el sitio está interesante… el comentario de Reyi ha sido que como narices consigo encontrar sitios como este. A ver mañana a la luz…

Eso si, los dueños que viven al lado son un encanto y eso que solo hablan francés. El pobre marido al traernos un orujo ha pensado que la cristalera del salón estaba abierta y se ha pegado un mochazo contra el cristal que todavía está temblando. Luego la mujer nos ha traído un zumo de frutas silvestres hecho por ella y unos hojaldres fritos que han volado en un pis pas.

Y esto es todo por el momento que toca descansar y mañana a las 6:30 en pie que empezamos a bucear.

 

Primeros contactos con el Índico.

Levantadita a las 6:30 para desayunar a 600 metros de altura con el mar de fondo. Nos vamos al centro de buceo para comenzar con las inmersiones. La primera bastante sosa, con una visibilidad regular y muy poca vida. Poca recompensa para venir hasta aquí. Menos mal que durante la parada hemos ido a buscar ballenas en superficie y hemos estando un rato siguiendo en paralelo a una madre con su cría. No ha sido tan espectacular como en Mozambique pero siempre tiene su aquel, aunque lo de nadar con ellas es imposible, van demasiado rápido.
La siguiente inmersión la hemos hecho sin guía y ha sido algo mejor, pues había bastante más vida y hemos visto un par de tortugas, pero tampoco nada del otro mundo.
Las inmersiones han sido un tanto incómodas porque hay una gran resaca y es un constante vaivén. Esperemos que mañana mejore un poco.

Por la tarde nos hemos ido a conocer el sur. En primer lugar hemos ido a la playa más famosa de la isla donde van todos los lugareños. Cientos que digo cientos, miles de domingueros atestando una playa de césped con palmeras y con unos olones de… bueno eso, lo que rima con olones. Menudos tenderetes cada familia tenía montado, riéte tu de los sudamericanos de la Casa de Campo.
Después nos hemos ido a ver el volcán que erupcionó en el 2007. Ha sido lo mejor, se ve el volcán perfecto y todo el rastro que ha dejado hasta el mar. Todavía salen fumarolas de los agujeros y un calor intenso por todas partes viniendo del suelo. Del cono sigue saliendo humo y se puede comprobar desde no muy lejos.
El atardecer lo hemos visto en una playa bastante especial que tenía una pared vertical, tapizada de musgo, a la derecha de la que caían cascadas que iban a parar a un río que desembocaba en la misma playa, lo único es que la playa era de piedras del tamaño de balas de cañón.
Ya de noche y de regreso a casa un par de sorpresas, la primera parando el coche en la cuneta, apagando la luz y mirando la vía láctea como si la tuviéramos allí mismo. Lo malo es que como estamos en otro hemisferio no identificábamos ninguna constelación. La segunda sorpresa fue un buen atranque en la carretera porque a un abuelillo se le fue el freno de mano del coche y termino en un arcén de la carretera. Aquí como te eches a la cuneta el salto de un metro no te lo quita nadie. Hasta 2 grúas han necesitado para sacarlo.
El tiempo es bueno y la temperatura también pero cada vez que miras hacia las montañas del interior solo se ven nubes y nubes, que veremos a ver si nos van a impedir ver los 3 grandes circos.

 

El rayo verde.

Esta mañana otras 2 inmersiones, la primera bastante sosa, aunque un par de tortugas han servido para que obtuviera un aprobado raspado… si viéramos 2 tortugas en las inmersiones españolas nos volveríamos locos, pero aquí solo valen para aprobar. La segunda ha estado mejor, pero vamos que tampoco para tirar cohetes. A la falta el jueves de hacer la inmersión estrella de la zona la verdad es que no merece la pena desplazarse hasta aquí por el buceo. Otra cosa es tierra a dentro.
Sin embargo lo bueno de esta mañana han sido 2 cosas, la primera el despertar de Reyi que se ha levantado de la cama directamente para ir al baño y como de un borrachín se tratara se ha pegado contra la pared desbaratando un cuadro y encima masculla entre dientes que vaya un pasillo más estrecho… que puede tener hasta 2 metros. La segunda ha sido la natación con delfines que hemos hecho antes de las inmersiones. Unos 50 delfines han estado bajo nuestra aletas y cerca de nuestras máscaras un tiempillo hasta que han decidido que éramos muy torpes para seguirlos y se han pirado.

Mientras nos vamos a bucear la Romerita se queda en la playa con las atenciones del dueño del centro de buceo que en el segundo día ya lo coge por el hombro… veremos a ver que pasa en lo que queda.

Nos hemos llevado unos bocatas y nos los hemos ido a comer a unas cascadas de película de ensueño y eso que estas son de las pequeñitas que las grandes ya las veremos más adelante.

Atardeciendo nos hemos acercado hasta Saint Paul para visitar un cementerio espectacular donde están enterrados varios famosos piratas. Os podéis imaginar el aspecto de esas tumbas de hace cientos de años con calavera y tibia marcada en la cruz. Lo mejor es el enclave en el que está, entre la playa de arena volcánica, el manto de césped y una pared verde de casi 200 metros de altura. Todos hemos coincidido que sería un buen lugar para nuestra última morada.

Con un heladito en las manos y tumbados en la playa hemos visto como se escondía el sol en el mar hasta que hemos podido ver claramente el rayo verde, que es el que se produce en el momento exacto en el que el sol desaparece y que dura menos de un segundo.

De camino al coche para regresar a casa y terminar con la jornada Teresita ha decidido esconderse entre unos arbustos para hacer pipi, pero sin soltar su botellita de cerveza y menos mal, porque gracias a ella ha podido amenazar al perro que ha decidido cortarle el chorrito y hacerla poner pies en polvorosa.

Como viene siendo habitual, pedazo de bomba en el coche de camino a casa. Los encantadores dueños del alojamiento nos han invitado esta noche a su casa para que vayamos el miércoles a cenar.

 

Madrugón de los buenos.

Eran las 5:30 de la madrugada, con noche cerrada, cuando estábamos saliendo de nuestro apartamento. Quedaban por delante 2 horas de viaje, que salvo Teresa todos aprovecharon para alargar su hora de despertar, vamos que solo hicieron el intervalo de meterse en el coche para seguir enceporrados.
La verdad es que hasta ahora me estaba decepcionando un poco la isla, pero hoy el nivel ha subido bastante y la visita y posterior marcha de 6 horas por el volcán de la Fournaise ha sido espectacular y la verdad más duro de lo que esperábamos. Es un sitio con el mismo aroma que Timanfaya, pero de distinta forma, hay un volcán enorme y dentro de este hay otro en el centro que llega a los 2.600 metros y que está completo y perfecto, además de un montón de volcanes pequeños alrededor y los restos de las coladas que se produjeron hace 2 años, es más, no puedes pasar por algunos sitios por riesgo a que la lava solidificada se hunda y termines en un agujero.
La Romerita se ha acordado de mí unas cuantas veces pero al final ha cumplido completito todo el recorrido.
Después de comer y para rematar la faena, antes de que anocheciera nos hemos ido al bosque de Bebour. De los más impresionantes que hemos visto, con una vegetación exuberante e impenetrable por todas partes salvo por sus múltiples senderos que salen de un lado y de otro y que en si mismos son todos una provocación a aventurarse por ellos. Solo pudimos entrar en uno y caminar un rato, pues la oscuridad nos amenazaba ya y además empezaban a entrar nubes que hacían más difícil la conducción. Menos mal que hemos tenido a un Oli sembrao que nos ha amenizado la vueltas entre las nieblas y las curvas y nos hemos reído bastante.

 

Sorprendente.

La verdad es que es difícil de explicar como la gente no conoce más el destino de Reunión. Lo de esta mañana ha sido E S P E C T A C U L A R.
Hemos salido a las 6:30 con una baja, la Romerita no ha aguantado el ritmo y ha preferido quedarse todo el día descansando en el apartamento. El resto nos hemos ido ha los circos de Salazie y Mafate. Si os decimos que hemos estado casi todo el día metidos en el coche podríais pensar que menuda paliza y que cosa menos interesante, pero estaríais alejados totalmente de la realidad. Han sido las carreteras más impresionantes que hemos visto jamás. Paredes y paredes de hasta 500 metros de altura tapizadas de un verde intenso con todo tipo de vegetación y cascadas apareciendo por todas partes, con 300 metros de longitud. Por mucho que me esfuerce en explicarlo va a ser imposible. Esto se ve o no se puede contar. Encima de regreso íbamos por una carretera en la que teníamos las nubes por debajo nuestro y nos invadían las ganas de lanzarnos contra ese inmerso algodón de azúcar. A falta de las 2 inmersiones de mañana, creo que no recomendaría en exceso el buceo en esta isla, o por lo menos lo que hemos experimentado, pero lo que es la parte de tierra es sorprendente y altamente recomendable, sobre todo para los que gusten del turismo de naturaleza.
Reyi cada vez está cogiendo más acento con su francés y Teresita se está mostrando como una auténtica Oceánica, ni que llevara con nosotros muchos años.

La cena de esta noche con nuestros anfitriones ha sido muy agradable y nos han preparado platos criollos muy buenos, sobre todo unas patatas guisadas con una especie de carne ahumada a la bucanera que hemos dado palmas con las orejas. Hasta le han pedido la receta.

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