La opinión de los pequeños... expertos

LAS PEREITAS

Las conclusiones de María que dice que lo mejor del viaje ha sido disfrutar de la compañía del resto de la pandilla.Paula ha ido pormenorizando cada detalle, al que Celia decía que opinaba igual que ella y donde María estaba de acuerdo en la mayoría. A las chicas les han gustado las playas muy limpias y con poca gente. Mención especial para la playa de la Concha. El parque acuático ha tenido especial interés para Celia.Las visitas turísticas han estado muy bien según Paula que nombra muchas: El jardín del cactus, el mirador del río, los jameos del agua, la cueva de los verdes, e incluso la casa de Cesar Manrique. Las caminatas gustan pero no el calor. Las 3 recuerdan positivamente las de Madeira, por senderos frondosos y fresquitos.A Celia los paseos en bici le encantan según sus propias palabras pero todas se quedan con los trayectos planos de paseo marítimos. Los senderos con botes, piedras, etc. no gustan, ni en bici ni en coche.Los hoteles este año muy bien para las 3, con preferencia por el apartamento de Lanzarote muy valorado.En la comida hay diferencias, Paula prefiere la comida a la carta de Fuerteventura y María el buffet. Paula lamenta la poca variedad del buffet sobre todo en postres no dulces.Las multi actividades del hotel de Lanzarote han gustado mucho. Y encantadas con la variedad que han tenido con los karts, el paseo en camello y superchulo el segway en palabras de Celia.Al snorkel dicen que sí, al buceo aún no.La puntuación que le dan al viaje es de un 7 María, y un 9 Paula y Celia. Celia ha bajado su 10 inicial porque se ha acordado de las veces que se cayó con la bici. En los 3 casos es el sendero de la bici en La Graciosa lo que recuerdan en negativo

LOS SALIDOS

Olivia

Me gustó el precipicio de la cueva del agua, el parque acuático y los camellos. También me gustaron los Kars y la casa de Manrique. El barco me gustó mucho.
No me gustó el camello de atrás porque parecía que me iba a morder. No me gustó la bici que me tocó.

Juan Luis

Lo que más me gustó es lo mismo que Olivia y cuando Miguel se pegó un susto con la cabeza de Pajarita y de Paco. Y los bolos. Me gustó ir en pico el barco, delante.
Lo que menos me gustó, las marchas de la bici porque no las podía cambiar.

Sara

Lo que más me gustó fue el camello. Los volcanes y los bolos. También ir con papá en los Kars. Y subir en avión.
No me gustó cuando el mar se llevó mis chanclas. La próxima vez me gustaría ver mas peces.

 

LOS REMES

Lucía.

A mí me ha gustado mucho ir a Fuerteventura y a Lanzarote. Y me ha encantado montar en dromedario, ir al parque acuático, también estar en las dunas aunque solo fuimos los Remes y los Pereas, montar en car sola y el torneo bolichero. Aunque, me habría gustado estar más tiempo en las playas, que no nos hubiéramos perdido en la caminata, el elegir las bicis en la isla de la Graciosa y no habernos perdido la visita al archipiélago chinijo y la isla de Alegranza por las malas condiciones del mar.

Yo quiero montar a caballo y hacer algo mientras los mayores bucean como el curso de vela del año pasado.

La noche de los niños quiero que se repita, y dure más tiempo para ver película o no, y hacer más cosas, porque no dio tiempo a mucho.

Miguel.

Me ha parecido muy divertido y quiero que se repita el parque acuático, pero me sobró la merienda.

LOS JULIOS

Javier:Lo que más le ha gustado son los camellos, los bolos, el paseo en coche todoterreno de isla graciosa, el parque acuático, ir arriba en el barco a isla graciosa y la isla de lobos y los baños en la playa.

Sara: Coincide en que lo mejor los camellos y el segway, el parque acuático, el viaje en todoterreno y los bolos. Las piscinas y los juegos con las olas le han encantados y los saltos en los barcos también.

Lo que menos, lo tienen claro los dos la caminata de isla de lobos, según ellos muy larga y mucho calor y meterse en el charco de fango de la playa de Fuerteventura... Y a Javi, el revolcón que le dio la ola en isla graciosa por culpa de su padre, no le hizo nada de gracia... En general les han gustado todas las excursiones y todo lo que hemos hecho, venían los dos muy contentos.

Como el año pasado, aquí tenemos la crónica del viaje escrita por la Reme, que la disfrutéis...

Por delante, 12 días de aventura – 01/08 – DE MADRID A FUERTEVENTURA - ¿primer traslado? ¡Por fin!, unas merecidas vacaciones. Y un año más el grupo Topodiving, se embarca en una nueva aventura.

Esto empieza y no estamos todos. Algunos ansias o más pudientes “Los Pereas” se fueron antes, nuevas incorporaciones “Los Joaquines” (que no tienen ni puñetera idea de a lo que se enfrentan, con un bebé de cuatro meses y sin super-nanis de compañía... ji ji ji ) viajan desde otro continente ni más ni menos. Otros, se han vuelto muy especialitos, vamos la aristocracia oceánica “Los Salidos”, que quiere sufrir lo justo, se incorporarán hacia la mitad de viaje, aunque en realidad lo que pretenden es venir con las pilas cargadas y llevarnos con la lengua afuera a los demás. Y los demás … o sea, los que ¡si estamos!, los más valientes e inconscientes, “La Familia Topo”, “Las Rubias”, “Los Julios” y “Los Remes”, con nuestros relucientes, planchados y bien olientes polos verdes, al más puro estilo guarda forestal, avanzamos por el aeropuerto de Barajas sin ser parados por ningún turista que nos solicite ayuda para empaquetar sus maletas, o llevarles un carrito (esas cosas que nos pasan cuando decidimos vestirnos del color de los curritos, estando de vacaciones).

¡Vaya tela!, ¡que pandilla de delincuentes “Los Remes”!, - en cuanto pueda me cambio de familia. A ese padre… que se le olvida que lleva una navaja suiza (con todos sus accesorios) en el bolsillo… y con dos cojones la pone sobre la bandejita esa de la cinta, a ladito de las gafas, el móvil, etc. Total, que le digo: - cariño, ya te has quedado sin navaja. Pues sin problema la coge y decide ocultarla, no voy a decir dónde o como, no seré yo quien testifique contra mi esposo. Pues por si alguien no se había enterado, el niño, que es un boceras, deja constancia a grito pelao de tal hecho – papá ¿qué has hecho con la navaja? ¿dónde la has escondido? Menos mal que los de seguridad andaban un poco liaos buscando explosivos o macizas a las que magrear y no se enteraron. Pero para rematar el momentito, cuando pasa la niña por el arco, éste pita y se ilumina como si fuésemos el cliente un millón. Claro, la muchacha alucinada como una estrella de cine, previo permiso a sus padres es cacheada y… tranquilos que el padre no la acopló la navaja en el moño, eran las horquillas de pelo.

Por fin, esperamos la salida comiéndonos un bocata, “tranquilamente”.

Y por arte de magia, llegamos a Fuerteventura una horita antes, sin sustos, sin perder maletas, y según el programa fuimos a alquilar los coches. Y parece que hoy es el día de los Remes, porque pese a que el modelo de coche reservado supuestamente era de unas características específicas para facilitarnos el transporte del equipaje hasta el hotel… ni el más experto jugador de “tetris” hubiese conseguido encajar las ¡solo cuatro maletas! en nuestro super-coche con depósito para gas licuado. Por cierto ya sabemos que eso te deja sin maletero (tomar nota). Bueno, por lo menos tenemos GPS.

Cuando llegamos al hotel, “Los Pereas” nos dieron una calurosa bienvenida, ya que hacía un calor de narices, y ya en la cena conocimos a quién será nuestra cena de Navidad este año. ¡A Kaila, por su supuesto! y ya de paso saludamos a sus criadores “Los Joaquines”.

Cenamos, nos pusimos al día de nuestra vivencias desde la última vez que nos vimos en la Reserva y a la cama que al día siguiente nos esperaba un duro día … bueno, ya puedo adelantar que un muy duro día.

Nos quedan 11 días, empieza lo bueno – 02/08 – CORRALEJO / VISITA A LA ISLA DE LOBOS

Desayunaditos y cargaditos con nuestras mochilas y nuestras sombrillitas… la marea humana de camisetas azules, abordó el “Majorero” (un barco de esos con un fondo de cristal que marea) y sin darnos un madrugón . Pobre Marcos, su cara era un poema, no sabía que le estaba pasando en su barriga, estaba totalmente concentrado en no vomitar. El caso, es que salimos hacia la isla de Lobos a pasar un idílico día de caminatas y playa, desembarcando en Roques del Puertito. Bueno, un ratito de playa y a comer al chamizo de Antoñito el farero.

Mientras unos se regodeaban con la sobremesa, los más lanzados (“Los Perea” y “Los Remes”), hicieron su primera cumbre para ver el paisaje (claro, esto luego nos pasó factura).

Y tal y como recomiendan las autoridades sanitarias… el grupo al completo, inició la caminata de 7 km a las tres de la tarde, por un paraje desértico. Muy bonito, la verdad, pero con un calor de pelotas y llevando como única equipo de supervivencia; unas botellas de agua que resultaron escasas, dos carritos con sus bebés y tres sombrillas perfectamente envainadas en sus fundas (para preservarlas de las inclemencias meteorológicas). Pero nada más iniciar nuestras andanzas, lo de los carritos no se veía viable, por lo que los más inteligentes cambiaron su destino poniendo rumbo a la playa de La Caleta, mientras el resto seguíamos inconscientes del reto.

Y como no nos gusta lo fácil, o mejor dicho nuestro querido capitán no ve un pijo ya, se lio con su mapita… y no quiso hacernos caso a los que le decíamos que “la señal del camino que acabábamos de pasar” apuntaba en otra dirección, decidimos seguirle, ¡por supuesto, la manada siempre tiene que estar unida! Caminamos por terrenos casi inexplorados, atravesamos el temido cementerio de gaviotas y el embrujado bosque ruinoso,… apuntito estuvimos de plantar la sombrilla en medio de la nada para descansar del sol, hasta que por fin… reencontramos el camino hacia faro. Llegando a sus pies, una parte de la expedición al borde de la extenuación pasó olímpicamente de subir a ver el farito (totalmente comprensible), y puso rumbo a la playa a mojarse el culo cuanto antes. Sólo los siete magníficos hicimos cumbre en el Faro de Lobo y ¡maldita sea! ¡NO había bar! Vaya un faro de “M”. Y yo que pensé que me había ganado una cervecita bien fresquita. Pero el desánimo no pudo con nosotros e iniciamos camino hacia la playa, sin descansar ni na ¡pa qué!

Por fin, en la playa, nos reencontramos con el grupo que retrocedió ante la imposibilidad de sobrevolar la zona con los carritos de Marcos y Kaila, [nota: la próxima vez hay que traerse unos drones] esto no es apto para menores de 7 añazos, a excepción del campeón de Javi (la promesa de “Los Julios”), que no flaqueo ni una pizca e hizo toda la caminata a pie.

Y allí, dejamos nuestros fluidos a los pececillos para su deleite (por cierto, peces que alguien se comerá en algún momento, incluso nosotros, ji ji ji).

En breve embarcamos, llegamos al hotel y nos adecentamos para bajar a cenar. Y los buzos al centro de buceo, a dejar el equipo, rellenar papeles, etc.,… a tomar por saco, en la otra punta de la isla…

¡Que noooooo, que es broma!, ¡es para dar envidia a MPaz!, que el centro de buceo estaba en el mismo hotel, ji ji ji, vamos que entre inmersión e inmersión, puedes subir a echar un pis en el baño de tu habitación. [nota: Palo, esto te hace ganar puntos, que lo sepas]

Díos mío y nos quedan 10 días – 03/08 – CORRALEJO

El grupito de buzos, nos levantamos con las gallinas tardías, para ir a nadar con los pececitos a la isla de Lobos. En realidad, la cosa fue muy tranquila, ya que el centro de buceo “Punta Amanay”, estaba ubicado en el mismo hotel. Y menos mal, porque los desalmados Remes, levantamos a nuestros churumbeles y les abandonamos con sus padres adoptivos para hoy. Desayunamos como los campeones e hicimos un par de inmersiones, una en el punto que llaman “La Laguna” y otra en “El Río” (no se han roto mucho la cabeza). Las dos fueron interesantes y vimos bastante vida. Y nuestro Capitán rescató la aleta de una desconocida, a la que abandonaron sus compañeros a su suerte ¡ése es nuestro capi!

Un apunte para buzos: por lo visto, las rocas volcánicas… pesan poco, vamos que no van bien como plomos. O sea, que si os dais cuenta de que vais poco lastrados… tendréis que meteros muuuchas en los bolsillos del chaleco para obtener el efecto deseado, es decir hundiros más. [nota: Esto Almu os lo puede corroborar]

Según mis informadores, mientras tanto, en la piscina del hotel, los niños de la expedición pusieron a prueba los nervios de la “joven” socorrista. Tanto que a punto estuvo de sufrir un infarto al ver a tanto niño disfrutando.

Cumpliendo el programa, nuestros estómagos repostaron en el “Single Fin”, en Corralejo, hamburguesitas y eso, donde ya nos esperaban con las mesas puestas y la comida pedida, los no buzos. Por cierto, si vais por allí y os pedís la hamburguesa “El Granjero”, pensar que en realidad deberían haberla llamado “El Granjero picante de cojxxxx“, puesto que contra todo pronóstico el guacamole ese te deja insensibles las papilas gustativas. ¡Que nos lo digan a Ana y a mí!

El caso es que aquí el personal cuando se sienta a comer, conecta el “modo yayo”. Así que en cuanto me comí la hamburguesa que era para Ana, que la había pedido media hora antes que yo (vamos que me colé), me llevé a los peques al hotel porque estaban pidiendo a gritos ¡piscina!, para no dejar reposar la comida a nuestra amiga la socorrista. Momento que aprovechamos para nuestros ensayos “sorpresa “.

Todos reunidos en el hotel, a media tarde, partimos hacia las playas del Parque Natural de Corralejo, donde los peques saltaron las olas y se revolcaron bien. Hasta Marcos, que parece que no le mola mucho esa masa tan grande de agua, se metió en un jazzcusi natural. Kaila prefería ocultarse bajo la sombrilla… ya sabéis que en ciertas culturas lo de estar blanquita es indicativo de ser de clase alta y ella es mu fina y tiene que estar muy bien cuidada hasta que la tostemos esta navidad.

Fran se lo montó genial, como buen canario, echándose un buen siestón a la sombra de una duna. ¡Tú, sí que sabes Fran!

Pues ya parecía que se terminaba la jornada, cuando el personal se retiraba al hotel. Pero señores… el programa es el programa y había que ir a revolcarse en las dunas duneras. Los Perea y Los Remes, no podíamos renunciar a semejante placer, por lo que nos acercamos a las dunas molonas a terminar de hacer la croqueta a lo grande y dejar nuestras huellas por un breve momento. ¡Y allí nació el último deporte olímpico! “la petachancla”. [nota: si alguien quiere conocer las bases del juego, que contacte con Miguel]. A los chavales les pareció más chuli que el parque de atracciones.

Y salimos para el hotel, que ya íbamos tarde. Cenita y a la cama. Bueno, todos menos “Las Rubias”, que poniendo a Gelen como excusa se fueron de mojitos hasta las 3:00 de la madrugá (la versión oficial es que se fueron al hospital y mucho me temo que Gelen no pudo tomarse ni un mojito, pero la juerga la salió gratis por que ya salió narcotizada del hospital).

Y aún nos quedan 9 días – 04/08 – CORRALEJO / FUERTEVENTURA

Hoy nos ponemos todos en “modo guiri” y nos vamos todo el día de turisteo por la isla.

Tras un copioso desayuno, es decir como si no fuésemos a comer ya nunca más en la vida, la expedición al completo partió en dirección al Faro de Tostón (¿por qué le pondrían ese nombre?). Transitamos para algunos demasiado rato, por una pista de tierra y bachecitos no aptos para próstatas y/o vejigas delicadas. En ese momento sospechamos que este podía ser el origen de su nombre. ¡Dios mío! Hasta vimos una cruz en el camino, de uno que pinchó y no vino nadie a buscarle porque ¡su coche de alquiler no tenía seguro en estos caminos! Y la pobre Kaila, intentando amamantarse, jartita nata terminó. Y su madre, al borde del pánico desafiando los baches y estrujando a la muchacha para conservar los pezones…. Y todo esto para descubrir que existía un camino alternativo al farito, as-fal-ta-do (solo falta poner aquí una foto de la cara de Joaquín).

La cosa es que llegamos al ansiado faro y … ¡ni nos bajamos! (como los turistas chinos - “paral, hacel foto y seguil que vamol talde” -).

Luego ya si, por una carretera decente (vaya rollo de carretera, ja ja ja), nos dirigimos hacia El Cotillo, donde nos fuimos turnando para montar en segway. Mientras unos montaban, el resto nos dedicamos a escudriñar las rocas de la playa de Los Lagos, en busca de cangrejos y pececillos para la cena, lucir los cuerpazos al sol, comer tierra, esconderse bajo las sombrillitas, en fin, cada uno a su libre albedrio.

Eso de los segway ¡un pasote! ¡vaya caretos de velocidad! , la pena es que cuando ya teníamos casi dominado el tema… se acabó. Digno de ver a Miguelillo derrapando y que casi se sube a la chepa del guía por que según él –iba despacio– vamos “modo yayo”. [nota:Palo, estoy hay que repetirlo].

Concluida esta grata experiencia, ya en coche, pusimos rumbo a Ajuy, pasando por La Oliva, Tefía, Betancuria, por una carretera con más curvas que el boli de un epiléptico y por su puesto sin parar, para llenar el buche cual pelícano hambriento con pescaíto frito, en Caleta Negra. (Bueno miento, alguno hicimos una breve parada sin bajar, “en modo chino” para tirar una foto en un mirador, o al menos esa fue la excusa para evitar ver el estado actual del desayuno.)

Comidita en la Cueva de Ajuy, sin ningún estrés, o me atrevería a decir que sin dientes, por que vaya tela… claro así luego nos dice “el capi” que no cumplimos el programa. Y después del sudoku para cuadrar las cuentas, hicimos una breve excursión por el sendero del acantilado que llevaba a las legendarias cuevas que sirvieron de escondrijo a los piratas, en el acantilado de Ajuy.

Jugándonos la vida entre las rocas, conseguimos acceder al interior y ¡bingo! los peques hallaron un preciado botín. Un antigüo cargamento de chupachups, en lo más profundo y oscuro de la cueva.

Con tal preciado botín, pusimos rumbo a la playa de la Barca de Sotavento, en Jandía, donde los piratas más valientes “Celia, Lucia y Miguel”, hicieron alarde de su valor luchando con semejante olas. Alguno hasta casi hizo skysurf enganchado a una toalla voladora.

En fin, otro día que nos pilló el tiempo y regresamos al hotel tras recorrer la isla casi a oscuras. Eso sí, dimos alguna vuelta de más, pero vimos ¡un dromedario y un burro!, es que Fran quería ir a verlos… o al menos si su GPS. A Julio le perdimos en la rotonda… ya que en cuanto pudo adelantarnos (y eso que le esperamos 20 minutos hasta que se acoplaron en el coche y arrancaron) se puso en “modo formula one” y en un pis-pas llegó al hotel. Por su puesto yo llegué la última, porque tengo la fea costumbre de atravesar los pueblos a la velocidad indicada más o menos, paquete que es una. Y a la cama, que mañana hay que cerrar la maleta y ponerse en marcha.

Ya nos quedan 8 días – 05/08 – DE CORRALEJO / FUERTEVENTURA A LANZAROTE – “segundo traslado”

Por fin dormimos a pata suelta, hasta que la luz del día nos despertó. Y después de un tranquilo desayuno, tocaba conseguir volver a meter todo en las maletas, recoger los equipos de buceo y hacer un nuevo “tetris” en el maletero para el traslado.

Puntuales embarcamos en el Fred Olsen, rumbo a Lanzarote, con nuestros bártulos (sombrillas incluidas). Nada teníamos que envidiar a Paco Martínez Soria en sus viajes a Los Madriles, con la cesta con las viandas, la gallina, la cabra, etc.

Al llegar, recogimos nuevamente coches de alquiler (algunos fardaron de coche), esta vez no nos la dieron con queso a Los Remes y teníamos un maletero decente. No obstante, queda demostrado que debemos ser unos paquetes o no sabemos hacer “tetris”, porque una vez más tumbamos el asiento trasero para poder meter los bártulos. Eso sí con GPS y automático, una novedad para nosotros.

Los buzos se marcharon al centro de buceo (yo me escaqueé, ji ji ji) a dejar los equipos y el resto nos quedamos comiendo, eso sí sudando la gota gooorda en una pizzería del centro comercial en el Puerto del Carmen. Los más canis bajaron la comida saltando en el parque infantil (estos niños no se cansan nunca) y el resto visitamos tiendas para pasar un rato al fresquito, mientras comían los rezagados.

Salimos hacia el Hotel Santa Rosa en Costa Teguise.

Ya instalados, nos preparamos para el paseíto en bici por el paseo marítimo. Desde el hotel, salimos con nuestras lustrosas bicis haciendo carreras de todo tipo; a ver quién llega antes, quien tiene más estilo, quién suda más, incluso a ver quién consigue recorrer una distancia lo más despacio posible ganando el último en llegar (está fue muy dura y con la mayoría descalificados por tramposos). Por el camino, alguno pinchó, a otro casi le da un patatús al darse cuenta de que se olvidó la mochila en el suelo mientras arreglaban el pinchazo, otros se dieron la vuelta a medio camino, algunos se retiraron antes para ocuparse de otros menesteres y alguno se dio un castañazo al final.

Y… ¡por fin el grupo al completo en la cena! “Los Salidos” se incorporaban a la expedición con sus polos y camisetas bien perfumados y sin arrugas. Muchos besos, compadreo y a ponerse fino en el buffet del hotel.

Reunión de pastores antes de irse a la cama, para recibir las instrucciones de nuestro aclamado líder.

Quedan 7 días ¿para disfrutar? – 06/08 – COSTA TEGUISE / LANZAROTE

Los más madrugadores, a bucear. Esta vez toca desplazarse al Puerto del Carmen, al centro de buceo Hipocampus ubicado en el hotel Fariones, pero todos en el trolebús de los Perea, y de camino nos echamos unas risas con la historia del “cabeza huevo”.

Con una lancha para nosotros solos, guiados por Néstor, hicimos (menos yo, ¡me cachis!) un par de inmersiones. “La Boya Amarilla” y creo que el “Veril de Fariones”. En la primera, no vimos los ansiados caballitos de mar, pero estuvo bien, vimos meros gorditos e incluso una pastinaca contratada que pasaba por delante de nosotros cada 15 minutos. De la segunda no puedo hablar, porque mi regulador decidió hacerme una jugarreta y me quedé sin inmersión (otra vez será). [nota para buzos: los reguladores hay que revisarlos cada 2 años, no como yo que lo he dejado un poco].

El resto a disfrutar de la cama y de los lujos del hotel… a excepción de mis chicos y los de los Perea, donde acoplamos a los míos, para que despertasen también a los suyos y empezaran ya a jugar, no fuera a ser que no les diese tiempo en toda la mañana (mil gracias Julia por cuidar de mis pollitos a tan tempranas horas).

Según mis informadores, los peques, después de una lucha encarnizada con los guiris por apoderarse de los últimos víveres en el buffet, se dedicaron a inspeccionar todas las dependencias del hotel, disfrutaron de la piscina y también se fueron a la playa cercana a mojarse el culo en el mar, snorkelear, etc.

De vuelta, los buzos, recogimos a la tropa y marchamos, no sin desvariar todo el camino a través de los walkies hacia el norte de la isla, a Haría, a llenar nuestras hambrientas panzas, eso sí con un menú de cocina lanzaroteña, elegido que no cocinado, hace dos meses (como para acordarse de lo que toca hoy). Menos mal que “el Topo” lo lleva to apuntao. El sitio estaba genial, teníamos un saloncito reservado para nosotros solos, la comida muy buena, pero casi reventamos tanto comer. El sitio estaba en una plaza, donde los peques pudieron bajar la comida correteando mientras nosotros nos tomábamos unos digestivos.

En las excursiones de la tarde, visitamos “Los Jameos del Agua” y “La Cueva de los Verdes”, ambos ubicados en el interior del túnel volcánico producido por la erupción del Volcán de la Corona. En los Jameos, las chicas imitaron perfectamente a los célebres cangrejos ciegos que habitan exclusivamente en ese lago natural y en la Cueva de Los Verdes (donde nos retratamos mil veces con nuestros politos verdes) nuestra Kaila deleitó a todos los asistentes con una piececita suya para probar la acústica. Total, que la tarde fue transcurriendo disfrutando de las creaciones de César Manrique. Y para terminar, subimos al “Mirador del Río”, pero en esta ocasión no pudimos observar las preciosas vistas, ya que las nubes decidieron bajar para que nos adentrásemos en ellas y no viésemos ná.

Y de allí, al hotel, intentando llegar algún día a una hora decente al buffet.

En el meridiano del viaje, a 6 días – 07/08 – COSTA TEGUISE / LANZAROTE – “el misterioso karting y el palizón bicicletero”

Sin prisas, pero sin pausas, tras un buen desayuno, salimos hacia el karting de San Bartolomé. Alguno ya en ese trayecto se pensaba que se estaba jugando la pole.

Y… comenzó “La Gran Carrera de los Autos Locos”. Algo extraño pasó en la carrera de los mayores, porque algunos apenas nos cruzamos con otros. Para algunos, fue como entrar en un túnel del tiempo en el que extrañamente apenas nadie te adelanta, ni te sacas a leches de la pista. Para otros… fue la hecatombe. Algunos incluso pensamos que ese circuito estaba embrujado. Como sería la cosa, que no obtuvimos las clasificaciones

Los niños tuvieron su momento y demostraron que son mejores conductores que los mayores. Bueno algún destrozo hubo en alguna curva, pero teniendo en cuenta que era la primera vez que montaban, no lo hicieron nada mal (tendremos que aprender de ellos).

Aquí tenemos que destacar que Javi, llevaba una velocidad de vértigo, pese a no ver la carretera y no llegar a los pedales. ¡A claro! que conducía Julio y Javi estaba pegado a su chepa. Si es que Julio cuando se monta en un kars ¡no conoce!

Las Rubias, tras las carreras, ese día nos abandonaron, ya que Gelen estaba regulín y la pusieron como excusa para echar el día en el hospital y hacerse gratis con todo tipo de barbitúricos.

El resto nos dirigimos a Órzola, donde pillamos los picnics para la comida preparados por Miguel “El Rana” (menos mal que no llevaban ancas de rana), para embarcar en un super-mega-chuli-vips barco, hacia la isla La Graciosa. Qué nivelazo, éramos la envidia de los que andaban por allí, ¡unos sobraos!

Una vez llegamos a “Caleta de Sebo”, encasquetamos los bártulos al grupo de baguetes que irían en taxi land-rover hasta la playa de la Concha y los más inconscientes fuimos a buscar nuestras lustrosas bicis para hacer el chuli recorrido hasta la misma playa bici. ¡Madre mía, hasta que cuadramos que bici llevaba cada uno! Y es que además, las susodichas, no habían visto una gota de aceite las pobres. El caso es que conseguimos salir de allí, pedaleando más o menos. Tras un duro recorrido, sorteando baches, de subidas y bajadas, y un calor de mil demonios, conseguimos llegar todos a la playa… donde ahora sí, debo decir que los más inteligentes habían ido en taxi…. porque en ese momento, solo podía pensar que tenía que volver a hacer el mismo recorrido, y es que yo este año, no me había preparado para el “iron-woman” ese.

Por lo menos el paisaje merecía la pena (sobre todo la churri en pelotas total, a la que no quitaban ojo, algunos) y el agua estaba estupenda. Devoramos el picnic y descansamos un poquillo antes de volver a subirnos en nuestras jacas para volver al calvario.

Los del taxi partieron antes, para esperarnos tranquilamente en las terracitas de Caleta del Sebo, tomando cervecitas fresquitas y heladitos.

Los mal llamados ciclistas, tras un duro debate de 2 segundos, decidimos por votación unánime pasar de la ruta cañera opcional y volver por la corta… que más vale lo malo conocido.

Lo cierto es que hay que hacer una mención especial a los dos escapados, Miguel y Juan Luis (hijo), que vaya manera de pedalear. También a su serpa… Raúl, que trataba de alcanzarles para llevarles agua sin mucho éxito, ya que las criaturas tenían que pararse a esperarle porque no les pillaba.

Currada también la que se dio Juan Luis (padre), que fue dando empujoncitos a casi todas las chicas, menos a Celia que es una monstrua de los pedales… y que es la que más mérito tuvo con esa bici de 14 pulgadas que solo vale para ir a dar un paseíto al parque. Aunque claro, hay que recordar, ¡que se incorporaron al viaje dos días antes, por lo que no podían estar muy cansados!

Las madres, muy dignas, bajamos el pie a tierra más de una vez y empujamos bici…, porque en esas cuestas, ¡queríamos especialmente disfrutar del paisaje!, y claro aprovechábamos para ir marujeando.

Nuestro “amado capitán”, hizo más kilómetros que Willy Fog., yendo y viniendo, animando a la tropa (claro que con culote se va mejor).

El caso es que cuando las últimas llegamos, allí to kiski se estaba hidratando desde hacía rato.

Algunos que no aguantábamos más con ese sudor del camino, tras hidratarnos, aprovechamos para darnos un remojón en la playita, antes de subir al barco, de vuelta a Órzola. Y al hotel, que ha sido un duro día.

Vaya tela, mira que estoy en baja forma. Yo no me sentía ya las piernas, ¡y que dolor de culo!

No puedo con la vida, y nos quedan 5 días – 08/08 – COSTA TEGUISE / LANZAROTE

¡A madrugar pa bucear! A nuestro segundo día de buceo se incorporó MPaz, quién echó de menos a su lacayo (él sabrá quién es cuando lea esto). Hicimos un par de inmersiones, “El Agujero Azul” y “Richi Place”. Todo fue bien, algunos hicieron su primera inmersión profunda sin inmutarse y pescamos a una sirenita.

Sin perder el ritmo que nos caracteriza, pasamos por el hotel, a recoger al resto de la tropa y salimos haciendo rueda hacia la capital de Arrecife, a comer en “Casa Ginory”, conocido por sus amigos por el “estupendo-maravilloso”. Yo no he visto a nadie, con tan buena memoria, moverse tanto y tan rápido como a ese hombre. Y todo estaba buenísimo.

Como viene siendo habitual, tras comer en “modo yayo”, pasamos a “modo guiry”, para intentar cumplir la agenda, pero una vez más pisamos el freno al llegar a la masificada playa “Papagayo”, cosa que nos da un poco igual, donde una vez hincada la sombrilla, no hay quien saque a la chavalería del agua. Vamos que al Topo, le tocó re planificar el día siguiente, porque hoy to el pescao ya estaba vendio.

Y de la playa al hotel, que mi querido esposo y yo, teníamos sesión de cine tras la cena con los chavales y así damos la noche libre a esos padres que andan por ahí acogiendo a nuestros hijos, mientras nosotros disfrutamos buceando juntitos (gracias papis y mamis por cuidar de nuestros pollos).

Los nervios previos, no les dejó meter mucho en el buche, los tíos se reservaban por si había chuces.
Y… en la noche de los niños… la sesión de cine se retrasó por pequeños

contratiempo (no aparecía la rubia del hotel que nos tenía que dejar el ordenador y conectar el cañón), por lo que nos entretuvimos haciendo ejercicio en el gimnasio. Luego se nos iba el tiempo en una encarnizada discusión por elegir película, porque estos chicos son imposibles y quieren ver esa película que aún no se ha rodado. Finalmente, elegimos un clásico “La Historia Interminable”. Se pusieron hasta arriba de palomitas, chuches y bebidas edulcoradas… pa aguantar el tirón.

Los papis, impacientes, llegaron antes de tiempo, y los niños se mosquearon por que no pudieron ensayar algo que les tenían preparado. Pero aun así, salió bien.

Y aquí va “El Rap del polo verde, camiseta azul”, el gran éxito del verano, con su coreografía y todo:
Música: rap “cualquier rap”
Letra: Merche “La Reme”
Correcciones a la letra y reorganización de estrofas: Lucía “La Pequeña Reme” y Las Perea (Paula, María, Celia)
Coreografía: Las chicas de oceánica

Somos de topodiving
no se puede negar
somos de topodiving
nos gusta bucear

Primero Fuerteventura
luego Lanzarote
¿qué me estás contando?
¡esto es un pasote!
Polo verde
camiseta azul
si no quieres perderte
¡póntela tú!
Apúrate
que no vas a llegar
nos grita Palomino
que es nuestro Capitán

En nuestras filas
hay dos soldados más
a Marcos y a Kaila
Les gusta rapearrr

Nuestro sargento
se ha esfumado
y la tropa
se ha desmadrado

No nos mires
no te rías
este año…
TÚ DESFILAS

Y tal y como termina la canción, a los padres les toco desfilar y al Capitán pasarles revista, que a punto estuvo de mandar a limpiar letrinas el resto del viaje, a más de uno (ya que teníamos a otra tropilla de acusicas metiendo caña).Y luego… to el mundo a la cama.

¿Cuánto queda?, 4 días – 09/08 – COSTA TEGUISE / LANZAROTE

Debido a las condiciones meteorológicas, aunque se supone que en Canarias siempre hace buen tiempo, (resultó que eso no estaba incluido), fue necesario reajustar el plan. Tras un desayuno totalmente vacacional, es decir, sin prisa ninguna, unos echamos el rato en el minigolf (haciendo mogollón de trampas) y el parque de bolas, porque la cosa tampoco estaba para bañarse en la pisci, hasta la hora de partida. Otros con cargo de conciencia por pasarse tres pueblos en el buffet, decidieron irse a correr, al gimnasio, etc. Otros sin cargo de conciencia ninguno, prefirieron tumbarse en el sofá a ver la TV.

A las 12:00, hora canaria, to el mundo montao en los tronco móviles para ir a “Los Hervideros” (que ese día no hervían) y “El Charco de los Clicos” (mu verdecito el como siempre). En ambos lugares nos hicimos nuestras respectivas sesiones fotográficas para la memoria.

De allí, rumbo al El Golfo, donde comimos tranquila y estupendamente como siempre, unos crustáceos, paellita, etc., aunque sudamos bastante.

Y rumbo al “Jardín de Cactus”, otra obrita de César Manrique (sí que le cundió a este hombre), donde por fin tomamos la esperada foto de grupo, con nuestras sudaditas camisetas azules como el mar, con todos sus integrantes listos y despiertos.

Agotado el tiempo al máximo, volvimos al hotel para cenar y pasar una amena velada escuchando las viejas historias de nuestro abuelo cebolleta “El Capitán Topo”, donde descubrimos el origen de su alias.

Esto, se está acabando un poco, ya solo 3 días – 10/08 – COSTA TEGUISE / LANZAROTE

Última mañana para los buzos y buzas, por lo que nos cubrimos de gloria con no pocos incidentes.
Pero, para la memoria quedará el numerito de Julio. Vaya mal o buen rato (por que se descojonaba de la risa) según se mire, pasó el muchacho, “cabesa huevo”. No sabía que excusa poner para comprarse un traje nuevo y debió pensar que era un buen momento (estando todos vestidos y equipados, con nuestros plomos y botellitas ligerísimas colgadas para bajar a la lancha ya…) para cargarse la cremallera de su traje (porque mi amigo estaba aún sin cerrarse el traje). Después de pasar un buen rato equipados viéndole sufrir, quitarse su traje y meterse en otro (para mí que era más pequeño, porque allí por mas barriga que metía, no había forma, aunque el dirá que ¡la culpa la tiene el buffet!), por fin nos subimos a la lancha y partimos hacia el punto. Vaya un sofoco se llevó, que le dijimos de to menos guapo. Pues eso no es todo. Nos vamos a tirar al agua, y mi regulador, aunque me lo arregló Néstor, vuelve a fallar perdiendo aire por todas partes (¡me cago en los peces de colores, que me quedo sin inmersión! pensé yo). Menos mal que el guía dijo que bajaba el con el mío… este hombre ¡no debe respirar! Pues la cosa no ha terminado, que cuando subimos a Julio se le cae la linterna esa guapa que lleva que vale una milloná. Una vez más Néstor le salva el culo y consigue encontrarla. Para ser la última, vaya inmersión más accidentada.

Aunque, Julio estás perdiendo facultades, porque este año no me has hecho ninguna putadilla de las tuyas. Al revés, Raúl tendría que pedirte perdón por golpear insistentemente su cabeza contra tu aleta en alguna ocasión (yo creo que estaba celosillo).

Y gracias a este numerito, recoge a toda leche, despídete más rápido, y corre que te corre al hotel, que esta vez sí que vamos tarde.

Por lo que me han contado, los peques pasaron la mañana jugando en el hotel, en la pisci, al minigolf y en las bolas.

Los que no bucearon, tuvieron el detallazo de dejarnos preparados unos suculentos bocatas y pusieron pies en polvorosa al parque acuático, que los niños estaban de los nervios.

¡Esto es lo que más les mola a los chavales!, pero se les hizo muy corto. No les moló nada, parar para ir a merendar (aunque fuera un detalle y estuviera bueno) y algunos, nos quedamos sin probar algunos toboganes. ¡Jooooo! Si es que cierran muy pronto este parque (¿a las 18:00 h?). [nota: Topo, indiscutiblemente hay que repetir parque acuático en la próxima Oceánica, pero todo un día]

Pero, menos lloriquear y todo el mundo andando, que tenemos la primera manga del torneo bolichero lanzarotil. Esto fue así: lanzar bola, tirar bolos, y bola a bola, lo pasamos bomba. Cada uno a su estilo. Alguno hasta besa la bola antes de soltarla, ¡qué fuerte! La cosa estuvo reñida, pero hasta la finalización de la segunda manga no sabremos quienes son los vencedores. La cuestión es que “Los Remes” ganaban a “Los Topos” y aquí solo podía quedar uno.A cenar e intentar conciliar el sueño.

¡Jooo! solo nos queda un 1 día – 11/08 – COSTA TEGUISE / LANZAROTE

Desayuno rapidito (no podía ser de otra forma) y rumbo al PN de Timanfaya, con nuestros picnics a cuestas. ¡Y los Joaquines siguen ahí, al pie del cañón! Por cierto, que nos podíamos haber ahorrado la entrada, ya que los trabajadores del parque, compran su vestimenta en el mismo sitio y del mismo color (¿causalidad? no lo creo).

Visitamos en bus el Parque, admirando el paisaje lunar, la lava de las erupciones, subiendo y bajando por esas cuestas y asomándonos a esos precipicios con ese bus (que canguelo). Tocamos las rocas muy calientes y vimos la exhibición de agua propulsada a toda mecha. Un rico olorcillo salía del horno natural y tratamos de convencer a Judit para colocar suavemente a Kaila en la parrilla, pero chicos ¡se negó en rotundo! (vaya aguafiestas). Nos consolamos con compritas y pusimos rumbo al centro de visitantes.

Allí, vivimos en nuestras carnes, una simulación de erupción light volcánica. Nos faltó realismo, como por ejemplo que cayesen cosas del techo, que el suelo se moviese, en fin espectacularidad. El caso en que cuando yo visité estos parajes hace muchos años, si recuerdo que el suelo se moviese.

Tras un ratito de siesta, algunos, durante la proyección de un par de documentales bastante interesantes, donde nos presentaron a las aves, reptiles y anfibios locales, como el Lagarto de Haría, el gusano “Mide Palmos”, “María Dominga”, dimos un paseo por las pasarelas del recinto en su busca, para estirar las piernas.

De allí, rumbo hacia la playa de la Madera, a buscar tesoros entre los restos que llegan a la orilla (zapatos, botes, troncos, etc.). Devoramos el picnic y dimos un breve paseíto entre la lava de los acantilados.

Y llegó el momento del día más esperado por los chavales. Montar en camello (bueno en realidad en dromedario). ¡Vaya fila de cuadrúpedos solo para nosotros!(sobre todo pedos y consistentes).Pasamos un ratillo ameno

A esas alturas del día, con el calorazo que estaba haciendo y teniendo en cuenta que habíamos estado en una playa sin poder bañarnos (no era muy adecuada para el baño),… los chavales pedían a gritos ¡piscina! En esos momentos la expedición se dividió, no sin antes esperar a que todos nos reagrupásemos para la foto con los politos verdes, tras esperar a que le limpiaran el culito a Kaila, y a que “Los Pereas” y “Los Julios”, fuesen a llenar los depósitos de sus coches en medio del desierto y volviesen, que bien podían haberlo hecho después, digo yo. El caso es que tomada la foto, los que más han estado comiendo el en buffet, a modo de penitencia se fueron a dar un paseíto en La Montaña Blanca para ver la caldera de un volcán. Los que ya hemos dado por perdida este año lo de la operación bikini… nos fuimos hacia el hotel a dejar que nuestros niños hicieran el bestia en la pisci. ¡Por fin agua fresquita!

Y llegó el ansiado momento. La segunda manga del torneo bolichero lanzarotil. Aunque finalmente no pudimos obtener las calificaciones, pero todo hace pensar que el Topo con sus “besitos a sus bolas”, nos dio un palizón. [nota: chicos este invierno toca, a escondidas, hacer gimnasia, montar en bici, montar en karts y jugar a los bolos, para no hacer mucho el ridi la próxima vez. O sea, ponerse en forma y afinar la puntería].

Al día siguiente no se madrugaba, por lo que después de la cena, el ambiente estaba relajadillo.


Esto se acaba – día 0 – 12/08 – DE COSTA TEGUISE / LANZAROTE A LANZAROTE A MADRID

¡Oh, capitán, mi capitán! la tortura del Topo se iba a acabar. Lo cierto es que nuestro capitán… supongo que los años no pasan en balde, se está ablandando (o será la energía de Marcos).
A excepción de “Los Joaquines” que tuvieron que madrugar para partir hacia otro continente (como Marco en busca de su mamá) y a los que por cierto nadie se levantó para despedir, el resto pasamos una relajada mañana en el hotel, sin madrugar, preparando maletas, y dándonos un paseo, porque aunque se supone que siempre hace un clima primaveral, nos llovieron dos o tres días y este fue uno de esos y no pudimos tirarnos en las hamacas de la piscina.
Algunos, “Los Perea”, “Los Salidos” y una parte de “Los Julios”, prefirieron apurar y sacarse la espinita de subir al Mirador del Río, por lo que poniendo como excusa que querían visitar la casa de César Manrique, pusieron pies en polvorosa. Y por fin, pudieron admirar las vistas de la isla de La Graciosa desde allí, aunque pagando como pardillos.
Nos prepararon una paellita en el hotel, como si fuese nuestra última comida, y volvimos a jugar al “tetris” con el equipaje.
Se notaba el cansancio o la tristeza en el personal, arrastrando el equipaje por el aeropuerto como almas en pena. Por lo menos, no montamos numeritos al pasar el control.
Y pasando el rato, jugando, comiendo, cotilleando, haciendo planes para el regreso y dando respingos con las pequeñísimas turbulencias, llegamos a Madrid. Y… misterio… acabábamos de perder una hora de nuestras vidas. Recogiendo el equipaje, que llegó ok, calurosos besitos y abrazos y cada mochuelo a su olivo. Esto se acabó, finiquito, fin, finish, fine, ende, ?????.

Prólogo
Esto de visitar hospitales, se está convirtiendo en una actividad más de las Oceánicas. Menos mal, que Gelen, aguantó el tirón como una campeona y pese a su mal estar, trató de no preocupar al resto del grupo. Y no sé cómo, porque una vez de vuelta, ya el especialista en el hospital, la diagnosticó que tenía ni más ni menos que 6 úlceras en el duodeno. [nota: Todos esperamos que se recupere, sobre todo el Topo, para que cuide a Marcos en la próxima Oceánica].

Y al final, Kaila ¡se ha escapado de servirnos de aperitivo!, como el año pasado se escapó Marcos, en el horno no nos va a caber en Navidad y además cuando nos volvamos a ver, ya va a estar durita. [nota: El próximo bebe, no se nos puede escapar].

Bueno chicos, después de tirar de apuntes y visualizar fotos, esto es lo que he conseguido del vago recuerdo de este viaje. Evidentemente algunos personajes son más nombrados, puede ser porque tienen un mayor afán de protagonismo, o porque me han pagado más, el caso es que podemos decir que una vez más sin el Topo, este grupito no es na.

Merche, La Reme.