|
Podéis ampliar éstas pulsando sobre ellas
|
Magia y Música 2026
La magia en Houdini
El aperitivo en Tony Roma's
La comida y el vídeo nostálgico
La Música
Magia y Música 2026
En esta ocasión, la actividad tenía como objetivo un divertimento post-pascua a base de magia, comida de carnazas y demás en el Tony Roma's y concierto vespertino en el Auditorio.
La magia en Houdini
Llegados a la Sala Houdini, nos disponemos con nuestras bebidas a disfrutar del espectáculo de magia "custom" de la mano (nunca mejor dicho) del mago Joe Monty (no confundir con el, ya difunto, Mago Montty, muy televisivo en los años 1990).
Lo de las bebidas, a esas horas (aunque a alguno le da el cuerpo ya para una cerveza a pelo) no pide más que aguas, Aquarius y tónica. Si hubiera habido unas patatillas...
En fin, que nos vamos colocando en nuestra sala privada para disfrutar de las habilidades y gracias del mago. La experiencia y la precaución hace que dejemos la primera fila para los niños, con el propósito de evitar que el mago nos ubique y nos haga ser parte del espectáculo. Pero es misión inútil: el mago nos va haciendo participar a cada numerito. Yo, con el hecho de ser calvo y con barba, soy el segundo en ser seleccionado para salir a dar la parte de público necesaria y habitual en este tipo de espectáculos. No le importó que llevara una camisa amarilla: no debe ser supersticioso para nada, y allí que fui a sufrir la magia compartida con el mago.
Aunque el que lo pasó con cierta inquietud fue Alberto, que tuvo que claudicar y darle un billete de 20€ (quería pasar el trámite con uno de 5, pero no tragó el mago) para el numerito del billete desaparecido en mágico combate y reaparecido milagrosamente en un limón que le había dado a Maribel, junto con otros dos, en una bolsita. Cosa de brujería. Este, en la edad media, a la hoguera.
Los niños también participan de los trucos y las bromas del mago. A Elena le
toca su momento estelar en escena y disfruta de un estupendo conjunto de gorro
y bolso de papel como fruto de la magia. El resto de chavales va participando
mas/menos en lo trucos y Amelia tiene que andar hurgando por los bolsillos del
mago a la busca de naipes y según sus propias palabras de no haber niños presentes
la hubiera liado parda.
Virginia, "la sopladora" tiene que salir también, muy a su pesar, para participar
además, junto con Pablo, en un "riesgoso" numerito con agua volatilizada. Toda
una fantasía mágica al comprobar que el agua no le ha caído sobre la cabeza.
En fin, un buen rato de magia y risas con el buen hacer y el buen humor del amigo Joe.
Aquí se nos despiden Juanra y Tere, que no pueden quedarse a comer ni al resto.
El aperitivo en Tony Roma's
De la magia y la fantasía a lo materialista del aperitivo, pasando por algo de chirimiri y viento que hace inútiles los paragüillas mínimos que llevamos la mayoría.
Y llegamos a la terraza del restaurante, un poco estrecha para todos los que éramos, pero suficiente para el propósito de estar un rato ameno y a nuestra exclusiva disposición, que no es poco.
El personal del restaurante era el que iba un poco tres por cuatro calles con tanta gente. El propósito de dejar las bebidas "al fondo, en un rincón" se convierte en un "permite, por favor" continuo para poder ir llevando las bebidas de todo el mundo, "todo el mundo" que también tiene que pasar para allá para recogerlas y volver a sus sitios. Así que, como si estuviéramos en un zoco magrebí o en El Rastro en sus buenos tiempos, vamos restregándonos unos contra otros en pos del refrigerio.
Cuando ya me estaba yo quejando de que la cerveza "a pelo", sin unas patatitas fritas al menos, desmerecía mucho el aperitivo, empiezan a traer unas patatas bravas (o similar), que sirven para acompañar las generosas cervezas y aguas servidas.
Mientras, por grupos seleccionados, el querido líder nos involucra en un juego en el que hay que conseguir localizar al "Topowally" camuflado en cada una de las fotografías históricas contenidas en un "Powerpoint". Y el que lo localiza, una vez cantado el hallazgo, tiene derecho a un "algo-de-pollo" y a un "algo-de-queso". Un vil chantaje que apenas disfrutan algunos, los más observadores (o lo más hambrientos, agudizados en su capacidad visual de depredadores). Lo que hace el hambre, señor!
La comida y el video nostálgico
Después, una vez recolocados en los sitios definitivos tras un trasvase de personal tipo "todos los de aquí p'allá y todos los de allá p'aquí", nos sentamos a esperar -con santa paciencia- a que nos vayan trayendo nuestras numeradas peticiones.
A pesar del meritorio intento logístico de la organización, lo de la comanda numerada no tiene todo el éxito previsto. A Miguel y Yolanda les traen un "algo-de-queso" que no era lo que habían pedido. Error reconocido imputable al camarero, que se ha liado. Pero eso significa que casi meriendan más que comen. Algún otro/s oí reclamar también sus platos, y yo mismo estuve a punto de hincar rodilla en tierra para suplicarle al camarero que me trajera mi cerveza, porque el costillar, a palo seco, ya no me entraba. Eso sí, como consolación -o por otro error- al final me invitaron a otra cerveza, que me la tuve que dejar a la mitad -ya es triste- porque estaba ya como un globo (es que las cervezas eran generosas de verdad, había acabado ya la comida y ya no soy lo que era).
Mientras, para amenizar la comida ( los del grupo más cercano a la tele en donde
se proyectaba, los otros fue más de café.) nuestro afanado organizador nos proyectó
otro Power Point con un montón de fotografías añosas (algunas bastante añosas)
"memerizadas" conforme al criterio y humor de su autor. Un trabajazo que demuestra
la dedicación, la imaginación inagotable y el cariño hacia la grey. Bueno, cariño
teñido, a veces, con un poco de mala leche para que no quede muy endulcorada
la experiencia, que ya sabemos que el Topo no hace concesiones a lo empalagoso
(es de nenas).
En ella vamos apareciendo un montón de nosotros. Los que somos más veteranos, lógicamente, aparecemos bastante más. Y, claro, somos más víctimas de ese humor acidillo de nuestro querido líder/organizador y, sin embargo, amigo.
Vamos que algunos hemos aquilatado ya una imagen de gusto por lo travestido, otros de sargentos/vampiros,... en fin cada uno con su vitola.
El segundo grupo vuelve a disfrutar el paseo por la historia antigua y reciente de las actividades del grupo, con nuevas risas y emotivos recuerdos mientras los del primer pase degustan su café/infusión y, terminada la función nos vamos camino de la heladería y, a continuación, al Auditorio, que el tiempo apremia.
Despedida de los que no se quedan al concierto (Julio, el esclavo del fútbol infantil), Miguel y Yolanda que tienen asuntos de familia que atender, Óscar y Marta... Nos veremos en próximas.
Los que tengan interés, pueden descargar aquí el Power Point "nostálgico" para revivirlo o verlo con más detenimiento. También pueden descargarse las diapositivas del contenido (sin animaciones, claro) en la galería del enlace "La historia en diapositivas" de esta crónica.
La Música
Llegamos con el tiempo bastante ajustado a nuestras butacas. Esta vez, como ya teníamos la experiencia de la vez anterior que disfrutamos del "gallinero invertido", no hubo dudas sobre las que eran nuestras acomodaciones.
Aquí se nos incorporan Emilio y Juana que, por avatares de la vida, han venido
directamente al concierto.
No pretendo hacer una crítica especial de las interpretaciones porque, primero, era una orquesta infantil y juvenil (aunque algún cinguango había intercalado que, presumo, servían para ayudar a mantener la solvencia frente a la inexperiencia de los neófitos). Segundo porque ya asumo que estas orquestas, dan lo que pueden y llevan fallos incluidos en el programa y es lo que hay y, tercero, porque oí a alguien, que debía ser familiar/amigo de alguno de los interviniente, que se habían podido juntar solamente un día para un ensayo conjunto. Y eso tiene sus limitaciones y sus consecuencias, claro.
Además, mi cultura y criterio musical son los de un "tiquismiquis" y tampoco van a ninguna parte, más que a rellenar estas líneas relatoras de lo acontecido.
Pero hubo pasajes bastante agradables que compensaron algunas de las "disfunciones sonoras" acontecidas, con lo que todo resultó suficiente. Y, por el precio de la entrada, tampoco puedes pedir la "London Symphony Orchestra" y a Solti. (Bueno, a Solti, pobre, ni aunque lo pagaras en oro al peso, que ya finó hace lo suyo).
Sigue chocando el oír los instrumentos traviscorneados pero, siendo ya la segunda vez oyéndolos así, ya se va acostumbrando el oído. Cosa de tiempo terminar de hacerse a ello.
Las obras resultaron amenas y muy celebradas por el público en general. Público entregado y afín, a todas luces, dado el entusiasmo -algo exagerado, quizá- de las ovaciones.
Pero es bueno animar a todos estos chavales para que, los que tienen posibilidades y mejores dotes, progresen con entusiasmo y lleguen a ser intérpretes geniales. Y, a los que aún fallan, perseveren en la práctica asídua de su instrumento. O lo cambien por otro, por si se les diera éste mejor.
Mención especial, en el aspecto de las ovaciones y reconocimientos, al tierno, largo y estrecho abrazo que se dieron la violín solista y la directora. Debían ser madre e hija o maestra y discípula muy querida y valorada. Yo opto más por la primera opción.
Y con esto terminó la jornada, que no resultó húmeda -afortunadamente- en los tránsitos entre actividades.
Besos para todos y cada mochuelo a su olivo.
PD. Gracias sean dadas -especialmente en esta ocasión- a nuestro querido Topo, por todo el curre que se ha echado a la espalda para organizar la actividad y para ofrecernos este recuerdo divertido y nostálgico de la historia de esta comunidad "TopoDiving".
|