Articus
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Los miércoles al sol

Articus navideñus

Desayuno con diamantes
Paseo por Articus
Grandi Oso (Oso con cuernos)
El aperitivo y el colocón
La comida y el juego


Los miércoles al sol

Articus navideñus

Desayuno con diamantes
Pues nada. Tras aparcar el coche en el concurrido y embarrado aparcamiento del lago de la Casa de Campo, nos encontramos allí mismo el querido organizador, Mery y yo mismo (Banet, por si las dudas), y nos encaminamos a paso raudo -hace pelín de frío a esta hora en que el sol aún no ha vencido la niebla- hacia el bar-chocolatería donde habríamos de desayunar.
Por el camino, el Topo va jurando en arameo porque la descarga de las entradas no le va. Yo creo que es su móvil porque en el mío sí que se descarga, pero en fin... al final, se las puede descargar y, ya calmado, llegamos al consabido bar.
Allí estaban ya Ana e Inés, Amelia, Concha, Marga y Pilar, ya ordenando sus respectivos desayunos. Los recién llegados, tras pillar diligentes una mesa, nos dirigimos raudos a la barra a ordenar los nuestros. Amelia tiene un encontronazo con un señor impetuoso que pide 2 churros casi arrollándola, pero gracias a un defensivo "oigaaaaaaa" consigue mantener la posición.
Ante nuestra vista, la mía al menos, aparecen, como en el mostrador de Tiffanis de la película referida, las joyas increíbles de unas soberbias "porracas" y churros. Porras que en ración de tres cuesta engullir. Pero riquísimas, porque es algo que no se come todos los días (la mayor parte de los estómagos ya no está para muchos extraordinarios). Bueno, el Topo, como ya se ha trabajado la zona el día anterior -empapándose porque ayer llovió lo suyo- ya se debía de haber apiolado lo suyo y se conforma con una tostadita de aceite y tomate y su tradicional agua con agujeritos.
Luego llegan "los Jennys" se organizan su desayuno y todos aviados.
Terminado el desayuno -da gusto llegar con tiempo de disfrutarlo- nos ponemos en marcha camino de la feria navideña acordada.

Paseo por Articus
Vamos paseando, ya con el solecillo recién aparecido en la cara, camino de la feria invernal.
Un nuevo despiste mío preguntando algo obvio respecto a la entrada al recinto de la feria, hace que el topo me recuerde que él estuvo ya ayer por allí -y en remojo- para que yo le ande dudando por dónde se entra a la feria. Humillo y "p'alante".
Marga y yo llegamos a la conclusión de que el piercing nasal y de "bajo-morro" debe formar parte de la uniformidad de las muchachitas que controlan las entradas. No se sabe si es que salen mas baratos los contratos o porque la organización le mola el asunto. Pero es que hasta el modelo coincidía. Debe ser que cuando fueron a ponérselo fueron juntas y hacían precio por cantidad.
Tras la lectura de las entradas, una a una, -menos mal que no somos más que 11- entramos en el recinto para dar un paseo visitando las atracciones y decorados de la feria.
La decoración está compuesta por un montón de animalitos árticos confeccionados con mucho mimo, porque transmiten perfectamente la expresión y forma de cada animalillo. Muy bonitos. Además, de noche, debe ser un espectáculo digno de ver, porque están iluninados en su interior y hay profusión de cañones de luces multicolores que auguran una esplendorosa presentación en cuanto se vaya la luz solar. Una pena, pero por la noche, aparte de ser incompatible con los horarios de los miércoles al sol, debe hacer un frío como para pensárselo bien.
Tras el paseo y los pises de rigor, nos plantamos el la puerta del espectáculo elegido, el "Grandi Oso". Nueva lectura de las entradas -una a una según el protocolo ya conocido- y para adentro.

Grandi Oso (Oso con cuernos)
El espectáculo amaga que va a ser un poco ñoño. Para infantes, vaya. Porque ya de salida presentan un oso cornúpeta que se me antoja excesivo para una mente propensa a sacar las cosas de quicio como la mía. Bien por pensar en un desliz de la señora osa consorte con algún otro oso de mejor apaño o por un cruce -complicado- entre reno y osa u oso y "rena". Pienso más bien que osa y reno, porque habida cuenta de la tendencia de los osos a comer reno, el superviviente debía de ser hembra. En fin cosas de mi mente calenturienta, que le vamos a hacer. Pero vuelvo a lo común que luego se me achaca que hago "mis" crónicas.
En fin, que para el DNI medio que gastamos todos y el ambiente infantil al que se dirige la función, hace pensar que a los que nos vean se pongan a pensar "y éstos, qué harán aquí?".
Pero tras el citado inicio dubitativo sobre la pertinencia de estar allí, y previo tránsito por una zona de animalitos que parece que nos hablan, pasamos a otro espacio en el que sí que se despierta nuestro lado infantil. Un montón de "pelotacas" hinchables con las que nos sacudirnos bolazos los unos a los otros. Allí ya nos mezclamos con la chiquillería -miedo me daba de que se llevaran un bolazo nuestro- y cada uno se aplica en sacudirle al de enfrente un certero pelotazo. Bueno, yo creo que se aplican más con el Topo y con el calvo fotógrafo del grupo. Mucha inquina se percibe. Mucha. Especialmente hay un episodio, casi de saña -y documentado gráficamente en una serie fotográfica-, protagonizado por Amelia agrediendo severamente y a traición al pobre y desprevenido Topo. En realidad hubo un momento que mucho lider y mucha historia y tuvimos una ejecución sumarísima de todos contra él, así le pagan sus constantes desvelos.
Terminada la contienda, más bien porque nos van arreando los animadores al siguiente número, pasamos a otro espectáculo -encantador- de burbujas y pompas de jabón. Muy lucido y agradable eso de estar rodeado de preciosas y brillantes pompas jabonosas por doquier, a juzgar por las caritas ilusionadas de algunos/as. Concha e Inés parecían teenagers persiguiendo y pinchando burbujitas por todas partes.
Total que el espectáculo, al final, sí que ha sido recomendable también -al menos en parte- para nuestro divertimento.

El aperitivo y el colocón
Tras salir del espectáculo, nos vamos a tomar el aperitivo a un sitiejo mono y recién decorado -motivo del colocón, por el marcado olor a pintura- con grafitis de retratos de célebres del mundo musical de los 80-90 que han debido de acabar hace no mucho. Y aquí hago un papelón, porque uno de los camareros que me ve haciendo fotos, me indica que si conozco a uno de ellos en concreto. Desconcertado, le digo que no -con lo que el camarero queda a su vez descolocado- a lo que me responde que es "no-se-quién" de "no-sé-que-grupo" que, intuyo, debe ser famosísimo. Lo siento por él, porque le he fastidiado su presentación y farde de indicarme que estaba el protagonista del retrato sentado allí mismo. Qué se le va a hacer!
Aquí se nos une Reyi, que el tío llega siempre -las dos veces que ha venido- al amor de la pitanza. Pero en fin, bueno es que venga sea a la hora que sea.
Libamos nuestras cervezas, refrescos y agüitas con agujeros y continuamos camino al restaurante en donde comeremos y jugaremos a un nuevo juego tras haber dejado ya atrás el mus.

La comida y el juego
El restaurante y la comida bien. Concha y Reyi, se despachan unos callos con garbanzos espectaculares y el resto nos repartimos entre las muchas y estupendas opciones de primeros y segundos platos, que hacen pensar en si sería posible pedir un menú degustación por lo apetecibles que resultan todos.
A pesar de todo, yo encuentro que las alcachofas que he pedido y las verduritas de la guarnición del secreto que he pedido saben algo a requemado porque las alcachofas se les habían quemado un poco y no debían haber limpiado bien la plancha a continuación. Pero soy tachado de quisquilloso por Marga pues ella no las encuentra mal. Al final será cierto eso de que soy un tiquisiquis. En fin...
Luego llega el momento del juego, nuevo y divertido, que consiste en hacer definiciones verosímiles de palabras absolutamente desconocidas.
Algunas definiciones son muy creíbles y somos más los engañados que los acertantes. Pero, en todo caso, son siempre imaginativas y divertidas.
Luego, se encadena este juego con otro de insultos y contra insultos que hay que hacer rápido, porque se nos va echando encima la hora de cierre del restaurante y hace rato que nos han quitado la calefacción y empieza a hacer fresquito allí dentro.
Despedidas y buenos deseos para las fiestas, besos, abrazos y hasta la próxima, que será en el nuevo 2023.
Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo!!!!