Navidad inmersiva
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Los miércoles al sol

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El retraso del líder El museo geominero Machu Pichu El tentempié La comida Pegando tiros y en la luna

Los miércoles al sol

Navidad inmersiva

Esta era la planificación del día:

09:45 Cita en la puerta del Museo Geominero.
10:00 Museo Geominero. Visitas guiada.
12:00 Machu Pichu Inmersivo.
13:00 Mercadillo Navideño del Corte Inglés.
14:00 Comida en el pub Irish Rover.
15:45 Virtual Zone.
16:00 INVASIÓN.
17:00 LUNA.

Y esto fue lo que hicimos:

El retraso del líder
Iba yo preocupado por si no llegaba a tiempo, porque quería haber salido un tren antes de mi horario habitual para acudir a estos eventos y había tenido que tomar el de siempre. pero mira tú por dónde, la desconfianza que había tenido en la puntualidad de RENFE, que siempre me hacía esperar unos ocho o diez minutos a la entrada de Chamartín, se ve recuperada al llegar con precisión suiza. Tengo mi oportunidad si el metro se da también bien.
Y ahí se da otra feliz coincidencia al encontrarme Yoli en el metro. Digo encontrarme porque me reconoció ella. Yo, dada mi concentración en lo que hago (otros dirían despiste), habría podido pasar rozándola y no haberla conocido. Menos mal que tuvo el aprecio de no reprochármelo y así nos fuimos juntos el resto del camino hasta el lugar de la cita.
Y con toda esta puntualidad y la feliz coincidencia, llegamos por primera vez -y contra todo pronóstico- a la hora en punto "clavás".
Allí nos pusimos a esperar al resto, porque, en apariencia al menos, éramos los primeros en llegar. Luego, parece ser que Amelia estaba ya dentro. El resto fue llegando en tandas, porque resulta que se habían ido a desayunar unos a un bar y otros (Mery) a otro. Ya todos juntos y el líder que no llega... Increíble!
Al rato, llegadas ya las diez, aparece el añorado organizador. Cómo siempre, la justificación del retraso del líder es que la entrada era a las 10, aunque la cita era a la 9:45. Las cosas del que maneja las reglas, ya se sabe.
Y con ello entramos al museo.

El museo geominero
La verdad es que es casi tan precioso el edificio del museo como el contenido. Es una imensa sala en cuatro plantas (solamente tres visitables) con una cúpula acristalada que hacen del lugar un entorno inmejorable para la cantidad de preciosas piedras (y algunas piedras preciosas también) que, junto con fósiles reales y reproducidos, ilustran y sorprenden a los visitantes de este magnífico y poco conocido museo. Aquí os pongo un acceso al libro sobre EL EDIFICIO DEL INSTITUTO GEOLÓGICO Y MINERO que se ofrece gratuitamente para su descarga la web del propio museo.
Hay fósiles -yo desconocía de su existencia, debo reconocerlo- que por su proceso de formación en ambiente metálico, se hantransformado en tal. Así, vimos un precioso Ammonites seccionado que presentaba unos colores irisados debido a su contenido metálico. Son raros, eso sí, pero tan raros como joyas naturales.
También hay fósiles de vertebrados, grandes y pequeños, algunos insectos, peces... de todo.
Luego están las piedras cristalizadas con sus increíbles formas y aristas, las semipreciosas con sus múltiples y maravillosos colores. Curiosamente, son las piedras preciosas y semipreciosas talladas las que más interés suscitan en algunas... por qué será?
La verdad es que el museo merece un visita minuciosa y extensa, porque entre el guía, algo aburrido y desinformado pero con voluntad de cumplir su papel, que a veces se detenía en exceso con explicaciones poco interesantes en detrimento de ver las piedras, fósiles y demás, y lo abundante del contenido.
Por otra parte, hoy ha habido muchos visitantes en grupos guiados, varios de colegios, compitiendo por los no muy anchos pasillos entre las vitrinas, lo que tampoco ha ayudado a agilizar la visita, francamente.
Puestos a comentar curiosidades geológicas, aquí os pongo el enlace a La cueva geoda de Pulpí que os comenté a algunos durante la visita y que Miguel ya compartiera en nuestro grupo de WhatSapp.
Y así, con el museo a medio ver -aunque ha merecido la pena y suscitado interés en una nueva visita, ya digo- nos dirigimos al momento Machu Pichu.

Machu Pichu
La primera en la frente: por no mirar bien y obrar de memoria -los unos por los otros- nos liamos y nos vamos hacia el lado contrario en una excursión por el lado contrario a la ubicación del recinto. Me hice un lío mezclando hitos de la jornada y el resto me siguió con fe ciega hasta que alguna, creo que Espe, reparó en que el número al que íbamos estaba más hacia abajo de la calle Orense. El despiste lo solucionamos a tiempo para poder llegar razonablemente a tiempo y no exasperar los ánimos del organizador y "controller". Pero, las hermanas Jiménez Palomino, a pesar de su conocimiento de la zona, se despistaron aún más. Pero, al fin, llegamos todos.
Nos disponemos a entrar por grupos al recinto virtual, con una separación temporal que, según la organización, debería asegurar que no nos cruzáramos entre los grupos. Y entramos.
A pesar de tal planificación nos encontramos con las auras virtuales de intrusos de otros grupos (no le ponía el nombre sobre la cabeza como a los miembros del nuestro) y se produjeron algunos tropiezos. Tropiezos que también fueron profusos entre los propios miembros y "miembras" de nuestro grupo. El acoso sufrido con tanto contacto físico, me hacía pensar ya casi en una intencionalidad sospechosa, pero no. Es que la cosa virtual iba un poco agrupada para situarse en los espacios marcados para las transiciones entre escenarios. Y claro, veces había que se producían roces, inesperados pero nunca agresivos.
La verdad es que para los que no hemos tenido la oportunidad de visitar el enclave real, pues es un espectáculo impresionante. A veces un poco intimidante por las elevaciones y los vértigos que hay que racionalizar siendo conscientes de que que el suelo está ahí, a pesar de lo que parezca.
Lo único un poco plasta, fue el robotillo bobo y la llama omnipresente, que a veces aparecías medio fundido con ella. El puma, bueno pues para darle un poco de estrés a la cosa, pero también prescindible. Se ve que está orientado en buena parte a la chavalería.
La idea está bastante bien, en todo caso y resulta en un bonito espectáculo.
Como ya ha hecho en otras muchas ocasiones, Emilio nos obsequia de nuevo con una expectativa de riqueza en forma de cupón de la ONCE. Cupon que ya os digo yo a estas fechas que no ha sido premiado y que no ha huido con las ganancias.
Y al mercadillo navideño.

El tentempié
Pues a patita -se agradece que no llueva apenas- nos vamos yendo al montaje que el Corte Inglés ha montado para el esparcimiento y reclamo de posibles clientes junto a la plaza en que se encuentra su lozano edificio.
Allí el querido líder nos informa que tenemos tiempo a libre disposición, exiguo tiempo, para tomar lo que a cada uno le parezca bien, y ver el belén que ha montado el propio El Corte Inglés.
En el grupo que nos hemos quedado, Patricia, Emilio Miguel y yo, nos decantamos por unas cervezas y una ración de calamares en el food truck de "El Brillante", confiando en la ancestral tradición y calidad de los bocadillos de calamares que los han reputado siempre. Un poco blancorros ellos, están tiernos y sabrosos pero faltos de crujiente poco "crunchys" que dicen los modernos, pero buenos al fin y al cabo.
Tras la ingesta de la ración y con el residuo de cerveza en el vaso de plástico, nos vamos a ver el belén.
La verdad es que El Corte Inglés se ha estirado con un muy generoso despliegue en el montaje, tanto en extensión como en la profusión de figuras y el mimo puesto en la recreación de los distintos decorados que formas el diorama. La anunciación a la virgen y a los pastores, escenas de bailarines en las plazas, mercados, escenas de pescadores con lago y todo, el castillo de Herodes, el propio portal de Belén... Claro que este último escenario resulta en la atribución a la virgen, aparte de la mencionada virginidad, del don de la ubicuidad, al estar presente en dos escenarios, la anunciación -aún en trance de embarazarse- y ya tras el parto en el propio portal.
Todo está con una serie de detalles que parecería que les han hecho cada cosa a la medida, una preciosidad, ya digo.
Y a seguir comiendo.

La comida
La comida fue de trámite en un supuesto pub irlandés. Luego el menú tampoco era muy irlandés, no sé si afortunadamente o no. Porque la fideuá-sopa de pasta no era la mejor idea del plato que uno pueda imaginar. Tuvimos algunas diferencias en la interpretación del concepto "fideuá" con el cocinero. Una pasta caldosa, no es una fideuá, señor. Pero al final estaba caliente y suficientemente sabrosa para poder ingerirla sin más consideraciones. Al menú del día en un sitio de tanto aforo tampoco se le puede pedir excesivas goyerías, aunque sí sería exigible un poquitín más de ajuste a los parámetros convencionales de la receta original.
El Atún con arroz crocante y salvaje que se pidieron algunos sí que estaba algo "crunchy". Algo ronchante, no estaba claro si era por la propia característica de ese tipo de arroz o por falta de cocción, porque ese arroz necesita más tiempo.
Luego de comer, hay que hacer los pises necesarios antes de irnos a la siguiente experiencia virtual, que luego con las prisas y los retrasos no hay tiempo.
Menos mal que salí con tiempo. Porque las dimensiones del local, con múltiples salas y pisos, hacen que la excursión al baño, que está en el quinto pino, se pudiera convertir en un riesgo de no llegar a tiempo para consumar la faena. Pero, afortunadamente, todos culminamos con éxito la misión.
Y con ello, nos vamos yendo con premura a la siguiente experiencia virtual.

Pegando tiros y en la luna
Llegamos, esta vez sin despistes, a la ubicación donde realizaremos las dos actividades virtuales previstas. El primer grupo para la de matar bichos extraterrestres y el segundo, que llegará al terminar este primero, para hacer el viaje a la luna.
El primer encontronazo es el dilema del registro de datos que nos exigen, con la excusa de enviarnos posteriormente una foto y video del evento, y la conciencia sobre la privacidad que algunos tenemos. Intentamos poner datos ficticios, pero la aplicación de registro se obceca en verificar los correos electrónicos y lo rechaza. Al final, dado mi encabezonamiento, me registran sin dar esos datos, creo que como tierno infante menor de edad, y pasamos adelante, no sin que se percibiera un cierto resentimiento en el personal.
Dadas las necesarias instrucciones de seguridad y buen comportamiento durante la experiencia, pasamos al asunto.
Y el asunto empieza regular, pues las gafas son defectuosas y la visualización se entrecorta con frecuencia. Yo ya aviso, conforme a lo instruido, con el grito de "TÉCNICO" y levantando mi mano, pero en el primer intento no acuden y, cuando varios más se quejan del mal funcionamiento vienen por fin a haer una primera revisión. Lo solucionan como algunos médicos: a ver si la cosa mejora o se hace inviable y si acaso, ya os cambiamos las gafas. Al final, cuando ya estábamos muy adelantados en la experiencia, se empieza a producir un fallo general y vienen a cambiarnos a algunos arma y gafas. Eso ya es otra cosa, porqu econ tanto corte, quedabas vendido al invasor.
Por lo demás, mucho pasillo estrecho y poco bicho, a pesar de que nos dijeron que nos habían puesto un nivel con más bichos de los usuales.
Bonito espectáculo a pesar de todo. Los tropezones y el fuego amigo fueron una constante y el vértigo en el escenario sobre Cibeles, en el que había que pasar por unas pasarelas medio derruidas, muy logrado. Había que hacer un esfuerzo de pensar que aquello era todo suelo para pisar sin miedo, pero el cerebro es algo tozudo y cuesta convencerlo.
Los mondongos desparramados por los suelos adornan una buena parte del recorrido, ahí viene lo de mucho pasillo y poca acción, pues en este pasaje se centran más en la visualización de recortes humanos y de bichos (tampoco me quise fijar mucho en ello) que en tirotear a todo lo que se mueva.

Hay un escenario de acción en el metro en donde unos estaban delante machacando a lo que les salía al paso y otros en retaguardia, intentando machacar al alfa que, según me dijo el técnico al cambiarme el arma y gafas que ocurría en ese momento, era inabatible y solo desaparecía por tiempo. Y ahí perdí varias de mis vidas, al parecer. También hay una parte de la acción que se desarrolla en el Bernabeu... y yo sin enterarme. Se ve mi afición al fútbol.
Al final, Miguel acaba en triunfador indiscutible, lo que hace un lanzallamas, a pesar de ser uno de los más veces abatidos. Luego el Topo, Emilio y Jenny (la más abatida de todos), con el resto ya a una distancia considerable en resultados.
Yo, penúltimo y de los más veces muerto (y ni darme cuenta). No sé yo si aquello del camio del arma y mi indefensión con los cortes habrásn tenido influencia sobre mis paupérrimos resultados.
Muy divertido como experiencia, pero hay que ir con mejor estrategia si volviéramos a ir. Y protestar antes y enérgicamente si se ve que la cosa no funciona.

El espectáculo lunar es curiosa. La preparación como astronauta, el equipamiento y la utilización de mandos y herramientas... bastante atractivo.
El vocinglerío de la comparsa hace que nos tengan que reconvenir a mostrar un menor énfasis en los comentarios o, al menos, en el volúmen para expresarlos. Hay alguna que se la oye gritar exasperada a cada momento.
Hace gracia de ver andar de puntillas a los compañeros astronautas, embutidos en sus trajes y con sus cascos.
La cosa de las prácticas con los atornilladores apretando y soltando tornillos, resulta con los tornillos perdidos en el espacio profundo.
En otra parte de la virtualización, en la que hay que salir del módulo lunar a la cápsula, me estrello virtualmente contra el techo de la cápsula en un fallo palpable de puntería.
Como ya había visto en la experiencia de Machu Pichu, observo que sacando la cabeza por las ventanillas del módulo se ve más paisaje.
El Topo, que no ha podido participar activamente en esta experiencia, le han permitido quedarse en un rincón de la sala observando y fotografiando a los que estamos dentro. El espectáculo que contempla de todos haciendo gestos, saltos y movimientos sin fuste en el mundo real, le hace que tenga que contener las risas. Y los instintos. Cómo se pudo reprimir ante Mery, situada a centímetros de él, accionando su sugerente anatomía frente a la mismísima cara del muchacho?
En fin que el resultado, salvando los inconvenientes, ha sido tremedamente interesante y entretenido.

Y con ello terminó esta jornada de entretenimiento que, aunque no extrictamente navideño salvo por el belén de "El Corte Inglés", sí que ha resultado en un buen colofón del año de miércoles al sol.
Abrazos y felicitaciones navideñas adelantadas para todos y hasta la próxima.

PD Gracias a Miguel y el Topo por sus aportaciones fotográficas para la documentación gráfica de esta crónica, porque dadas mis limitaciones con la GoPro y las de los lugares visitados no me dió para más, así hay algo más que ver. Eso sí, el video de lo de los tiros que nos pasó la organización, aunque cortito, está bastante bien.