SPAIRE Cristal
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Los miércoles al sol

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Museo de Arte en Vidrio El Museo del Aire La comida sin aperitivo En remojo en el SPA

Los miércoles al sol

SPAIRE Cristal

El plan iba de actividades mixtas, visita guiada al Museo del Cristal de Alcorcón, otra al del Aire y un final jornada de relajo en un SPA. Todo muy en el entorno de la zona oeste de Madrid.
El día amagaba ser estupendo y caluroso, aunque a primera hora estuviera fresquito, y con ambiente propicio para meterse en el SPA.
Y así nos cundió el día:

Museo de Arte en Vidrio
Las hermanas Jiménez y yo mismo hemos quedado con el hermano y organizador para, ya desde aquí y sin marear tanto coche, irnos a reunir con el resto de la tropa en el punto de quedada.
La cita es en el Parque que llaman "de los Castillos" y, poco a poco, van llegando los participantes. Concha, parece que le ha pillado el gustillo a eso de los atascos y viene perorando de éste último, afirmando que ha sido peor que el del día del Museo de las Ilusiones. Cómo habrá sido!
Este agradable parque, se llama así porque en 1917 y por mandato del Marqués de Valderas se construyó allí un a modo de palacio de estilo sajón. Luego de abandonarse tras la guerra civil y ser donado al ayuntamiento de Alcorcón por el sexto marqués del nombre en 1988, al equipo de gobierno municipal de la época, en 1991, le dio por reconstruir allí los edificios en "estilo mixto", conservando la fachada original en la parte delantera y amalgamándolo con algo de un inenarrable estilo moderno-funcional-feo-de-narices, para adecuarlo a la falta de criterio estético del que hacen gala muchos alcaldes. Es el sino.
Pero, en fin, es lo que hay y allí se ubica el Museo de Arte en Vidrio de Alcorcón, que es lo que vamos a ver en realidad, acompañados e ilustrados por un guía que nos irá explicando los pormenores del museo y su contenido.
A pesar del estropicio exterior, el interior del museo sí que está bastante bien organizado. Resulta luminoso y adecuado para la exhibición de las piezas de arte en vidrio que allí se exhiben.
Hay desde la clásica colección de vasijas al uso hasta obras de cristal laminado, troceado y pegado para dar forma a preciosas esculturas de arte abstracto, pasando por filigranas exquisitas de filamento de vidrio, composiciones multicolores con teselas para formar unas delicadas teteras, platos y vasijas funcionales de preciosos coloridos y formas, hasta una guitarra cuya tapa delantera es una delicia de matices en un paisaje de gran profundidad.
Otras realizaciones provienen de diversas escuelas, Murano, Bohemia... y de artistas de muchos más países. Esto incluye diseños incluso de diseñadores de otras disciplinas, como Versace, ya que -al parecer- es práctica habitual y dada la dificultad técnica de la creación en vidrio, que en ocasiones se reúnan el talento de un diseñador con el de un maestro artesano que es quien realiza la obra en sí. Aunque en las más de ocasiones, el diseño y la creación material provienen del mismo artista.
Hay una obra del arte de Ouka Leele en su incursión en el mundo del vidrio, "De higos a brevas", una obra muy acorde con su estilo fotográfico, por el que quizá sea más conocida el el ambiente artístico.
Hay en el sótano una exposición temporal recientemente inaugurada: "Postales de las Colonias" que ni nuestro amable guía conoce aún y que visitamos con el resultado de una gran sorpresa. La sorpresa es por el estilo... no sé como definirlo. La presentación sugiere una mezcla de estilos "colonialistas", basados en una especie de collage de objetos en cristal, orfebrería, mezclada con objetos cotidianos. Todo ello da como resultado un "pastiche" surrealista que recurre al estilo de los escaparates del "día de los muertos" de estilo latino -especialmente mexicano, quizá-, que no te deja impasible, desde luego.
Total, una muy interesante muestra de obras en vidrio que nos ha encantado a todos.
Y desde este original museo, no vamos para el del Aire, que el horario está comprometido y, aunque está cerca alguno se perderá en el camino...

El Museo del Aire
La visita al museo empieza con el despiste del convoy del coche de Concha con todos sus ocupantes, claro. La verdad es que la entrada al recinto del museo está un tanto escondida y te la pasas a nada que te descuides. En fin, que a disfrutar de otro paseito dando la vuelta por donde Google Maps -o similar- le iba indicando. Porque con tanta obra, vete a saber por dónde habrá tenido que dar la vuelta. No ha querido ni hacer comentarios. Lo que habrá sido, porque ha tardado bastante en llegar.
Así que empezamos la visita con algo de retraso y sin guía, porque al muchachito se le ha debido complicar la mañana y no ha llegado aún. El Topo nos indica que vayamos curioseando un poco por las inmediaciones sin alejarnos para que , en cuento llegue nuestro guía, podamos iniciar la visita sin más demora.
Vamos dando una vuelta y visitando el único avión que se puede ver por dentro, en competencia con alguna otra visita guiada, y pasando un calor importante en su interior. Se ve que no les hace falta refrigeración y que, ya en vuelo, con abrir alguna ventanilla le valía.
Alberto de convierte en envidia de muchas porque se ha metido el la tienda de recuerdos y se ha apañado una gorra molona. Y todas quieren pasar luego por la tienda.
Al cabo de media hora, el muchachito que nos contará aquello, llega. No nos consta la causa de tan tremendo retraso, pero lo importante es lo importante e iniciamos la visita sin más.
Lo de muchachito no es una coña. Es que el angelito tiene 18 años, aunque está haciendo ya sus prácticas de piloto comercial y es guía voluntario del museo. Y es que, también nos cuenta, lo de la aviación de viene de un rancio abolengo aviador. Desde su abuelo, que fue piloto militar, pasando por su propio padre, piloto comercial, la saga continúa.
La anécdota que nos cuenta sobre su abuelo, es graciosa. Resulta que participó en la película de "La batalla de Inglaterra" porque los únicos aviones parecidos a los Messerschmitt eran los que se disponían en España, y el abuelo era uno de los pocos pilotos que los conocían. En un alarde de osadía, y a pesar de las limitaciones impuestas por el director de la película, hizo una pasada rasante que derribó una valla o algo así y el director lo abroncó, pero puso la escena en la película.
También que hizo también otro alarde de sus habilidades ante su novia y futura esposa pasando por debajo de un puente en Sevilla. En fin, todo un as de la aviación.
Vamos visitando los distintos hangares, conociendo algunas cosas curiosas sobre aviones, además de éstas anécdotas familiares que nos regala. Que si el motor de aviación a explosión más potente jamás fabricado para la aviación -por la empresa Pratt & Witney, vaya, no del mundo mundial-, que si el avión con el que Franco cruzo desde Canarias para el golpe de estado, que si el "Non Plus Ultra" del vuelo transoceánico -la replica, porque el original se quedó en Argentina-,... una variedad de datos que nos encanta conocer, aunque el marujeo de su historia familiar es de lo más entretenido.
Y con la pena de no poder ver un par de hangares por cuestiones de mantenimiento de las instalaciones, nos vamos yendo hacia la tienda de recuerdos, porque la gente quiere pasar a mirar algún recuerdo más.
Total: como están de compras, no hay forma de reunir el grupo para la foto "familiar" y nos quedamos sin ella, porque luego, ya en la comida, se me olvida hacer un nuevo intento. No es la primera vez, qué se le va a hacer!

La comida sin aperitivo
Aunque le hemos interpelado varios con si habría momento de aperitivo, la "ganilla" ya se va notando, el organizador nos reconviene porque "nos estamos malacostumbrando". Y quien tendrá la culpa. Es como echarle la culpa al chavalito que induce al consumo el camello a la puerta del colegio. Pero, quien organiza, manda. Y hay que aguantarse.
Menos mal que el restaurante tampoco está muy lejos y llegamos pronto, porque va haciendo bastante hambre y no conviene esperar.
Allí se nos incorpora, como una sorpresa, Yolanda que se ha apuntado a la comida en su vía a la reintegración al grupo de ociosos de los miércoles.
El restaurante e bastante majo, dentro del campo de golf Forus, en donde se ve bastante pijerío dándole a eso de la bolita y el palo. No se ha de comer mal.
Nos sentamos en mesa corrida. Con tanta gente, lo de las mesas redondas -de haberlas habido- ya no son operativas. Pero lo importante, ya a estas horas, es comer.
La comida está bien y pre-comandada, que el líder ya nos ha amenazado a los que no recordáramos lo que habíamos pedido, pero que estaba en la web (como siempre, todo está en la web o en algún correo "ad hoc").
Todo bastante rico. Las ensaladas, tanto la César como la campera están bastante apañadas. También la lasaña, aunque ardiendo. El resto, supongo que también, porque no oí comentarios.
Además se portaron bastante bien en el restaurante, porque Alberto no podía comer nada de los postres disponibles, salvo las fresas de la crema de queso, y merced a la astucia de Emilio y a la buena disposición de camarera y cocinero, le pusieron un buen bol de fresas que lo hizo sentirse feliz.
Después, ya vino el café y, tras él, las despedidas de los que no se iban a quedar al remojo/sobo del SPA.

En remojo en el SPA
Llegar al SPA no era más que cruzar una calle, con lo que llegamos en un momento.
Una breve parada en el mostrador para recoger la ficha NFC que nos permitirá el paso a las instalaciones.
La cosa es que la ficha nos franquea la puerta de guillotina, pero los canallas del lugar, las han puesto tan estrechas que hay que entrar de lado. Digo yo que será para mortificar al obeso/grandullón y/o al que va cargado con una o dos bolsas/mochilas. Una cabr__ada.
Allí dentro, las recomendaciones del experto usuario y organizador. Que hay saunas de diversos puntos de horneado en las que podemos disfrutar de un paseo -en vida- por el infierno, y luego diversos chorros y burbujas para disfrutar, además de un pasillo para natación contracorriente y otra de calles -cortitas, para no apabullar- en donde hacerse unas brazadas.
Allí dentro de la zona de aguas y borboteos ya hace un calor de muerte. El agua está a punto para fideos y lo de pasar por la sauna no resulta muy apetecible. A pesar de ello, el líder -ya baqueteado como usuario adicto- se da un hervor. Cristina, Amelia y Concha se arriesgan a asomarse y las veo de vuelta al instante: está el horno para bollos.
Lo que pasa con la zona de nado contracorriente, es que hay que pillarla cuando no haya nadie porque, y se ve alguna muestra, la mayor parte de la gente se lo toma al revés, a modo de carrusel náutico y, claro, si te pones tú a contracorriente, te viene de repente una señora que se te estampana en los belfos. Y no es plan.
De todos modos, lo de nadar contracorriente en círculo, siendo el radio de dicho círculo un tanto escueto, no es tampoco muy allá, porque como te descuides, la corriente o el propio nadar te acaban llevando a pegarle manotazos a los bordes/asideros del carril.
Luego, para la salida, hay que apuntar bien, porque como te pases de punto no sales con la mayor fuerza de la corriente en el exterior.
Probamos chorros por arriba, por debajo, por el lado... burbujas por todas parte y todo resulta muy reconfortante.
También hay un yakuzi con "reservado" techado, para parejas cariñosas, supongo. Pero no quise averiguar más.
Terminados los remojos, nos vamos a recoger a las masajeadas/sobadas.
Inés sale con una cara de gustito y felicidad que demuestra que la "sobada" ha debido de ser la que se ha pegado ella durante la experiencia. Parece como que va flotando y no se le quita de la cara una sonrisa feliz.
Y así termina, tras casi hora y media en remojo y un buen rato de sobos, la experiencia SPA.

Y así terminó esta jornada de entretenimiento cultural y de relajo, que resultó estupenda y con muy buen tiempo, con calorcito de un buen sol de primavera, que nos alegró la experiencia de este miércoles, realmente al sol.
Besos y cada uno a su casa. Otro buen miércoles ocioso!
Gracias sean dadas a nuestro organizador y abrazos para todos.
Hasta el próximo, ya en Mayo y en Córdoba.