Al cadalso 4º Aniversario
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Los miércoles al sol

Al Cadalso 4º Aniversario

El Bosque encantado Cadalso bajo el sol La comida y el descanso San Martín de Valdeiglesias El chocolate y los granizados

Los miércoles al sol

Al Cadalso 4º Aniversario

4º Aniversario de éstas estupendas jornadas de entretenimiento que nuestro querido líder -y, sin embargo amigo- nos ha venido organizando por cuadragésimo segunda vez y, ya, la última salida de la temporada.
Esta vez nos vamos a la zona de la Sierra Oeste, a Cadalso de los Vidrios y San Martín de Valdeiglesias.
Esto es lo que hicimos:

El Bosque encantado
Como en esta ocasión hay que irse un tanto lejos de la gran urbe, cada uno sale desde donde mejor le viene para llegar al punto de encuentro, en el parking del Bosque encantado de San Martín de la Vega, primera actividad del día.
Como no puede ser de otra manera, alguno llega con retraso. Cierto es que vienen de 140 Km más allá, atravesando la zona de influencia del tráfico de la capital del reino.
El líder, siempre solícito, se dispone paciente a la espera de los rezagados para incluirlos en el "paquete" de la visita guiada.
Ya llegados, se incorporan con las instrucciones del organizador de que no nos entretengamos en besuqueos, que vamos con el tiempo muy justo, pero le hacemos caso omiso e interrumpimos a la pobre de Sonsoles en sus explicaciones.
Vamos viendo las distintas cosas del parque, que no está muy claro lo que pretende mostrar. Se le supone, quizá, más un parque botánico, aunque incluyendo bastantes muestras de "arte topiario" (aquí se ve la intención de nuestro querido Topo de perpetuarse y hacerse propaganda), arte que consiste en podar árboles y arbustos para darles formas decorativas, geométricas o esculturales, y haciéndole, de resultas, la puñeta a los pobres arbustos. En fin, para gustos, colores.
El paseo por el bosque incluye otra serie de figuras artificiales hechas con LEDs que, lógicamente, solamente encienden por la noche. También incluyen diversos objetos alegóricos a la zona temática del parque. Objetos que no se yo si... Pero bueno, esto al final es un parque de entretenimiento de un tanto "totum revolutum", pues incluso las explicaciones, siendo un parque eminentemente botánico en cuanto a contenido, parecen a veces más propias de Faunia que otra cosa.
Pero, con tanta sombra y estanques a lo largo de los estrechos senderitos por los que transcurre la visita, se convierte en algo grato e, incluso, la música "chill out" que inunda el parque al final acaba siendo agradable y más cuando parece que lo tenemos en exclusiva para nosotros. Eso sí, quizá sea más propio el disfrutarlo al anochecer, con sus iluminaciones, música suave y rinconcitos coquetos para parejas.
Además, en una concesión un tanto impropia para un parque en la naturaleza, existen también bancos especiales para fumadores, convenientemente señalizados y dotados de cubitos-cenicero para evitar la contaminación (suponiendo la buena voluntad correspondida por el fumador, claro).
El caso es que como la muchacha se enrolla bastante en sus explicaciones, el líder tiene que aclararle nuestros estrictos horarios y que a las 12:00 tememos que estar en el parque de los dinosaurios -incluido en el paquete- también visto y en disposición de marchar.
Como la moza es de carácter extrovertido, jovial y malhablado, tras algunos "tacos" lamentando el poco tiempo para explayarse, transige y nos va llevando por lo que queda del bosque y nos lleva hasta la zona, recientemente inaugurada, de los dinosaurios animados.
Como nos ha hecho un comentario de acerca de no sé qué incidente o anécdota con un grupo de "mayores", todos disculpamos su jovialidad al reconocernos como "no mayores" y vamos con el paso acelerado a la visita a los dinosaurios. (Por cierto, habría que ver a los susodichos mayores...)
La entrada en la zona de los dinosaurios es un poco chasco inicialmente, pues las figuras están "desanimadas" por un olvido de darle al interruptor para que ese pongan en marcha.
Están bastante logrados (más de lo que inicialmente parecía en estático) y entre gritos y gruñidos enlatados, vamos recorriendo -sin prisa, pero sin pausa- los diferentes saurios mecánicos.
Hay también un "momento photocall" en unos enormes huevos -simulados- en los que se puede figurar eclosionar de los mismos a los más entusiastas del grupo.
Hay también un estanque grandecito, dedicado a ilustrar la figura -ésta, inanimada- de un saurio acuático. Estanque que incluye en su orilla una estimulante terraza entre el arbolado, con sus sombrillitas y todo, que hacen añorar esos aperitivos con los que, a veces, nos deleita nuestro organizador. Pero, tristemente, está cerrada y, además, vamos con cierta prisa, como siempre.
Termina así la visita y nos encaminamos repartidos en un mejor equilibrio de viajeros, entre los abundantes coches del convoy, ya que hemos sido tres los que nos hemos llegado con nuestro coche cada uno.

Cadalso bajo el sol
Salimos escopeteados para Cadalso, que allí nos estará esperando nuestra guía para iniciar la visita a la población.
Quién dijo que iba a ser sencillo mantener un convoy al completo durante mucho tiempo? Al cabo de poco, observo que no viene más que Cepe tras de mí. El resto, con una mejor interpretación de sus respectivos navegadores GPS, han tomado por otra ruta. Sobre todo porque ellos si que pusieron las coordenadas amablemente otorgadas por la organización.
Yo, fiel y confiado, voy siguiendo a Feli en la confianza de que no va a perder a su primo. Pero lo pierde, es lo que tiene ir cediendo el paso a los caracoles. Y yo, claro, tras ella. Porque no he sido lo precavido que debiera y no he puesto las coordenadas en el mío, solo he venido ya a estos saraos 40 veces pero aún no he aprendido. Craso error. Al cabo, ya llegados al pueblo, nos encontramos con que no tenemos ni la más mínima idea de para donde tirar.
Paso yo delante mientras Amelia intenta -inútilmente- poner en su móvil el destino. Para más "inri", los lugareños o los que les sirven sus mercancías, tienen la divertida costumbre de parar en cualquier cruce, no importa lo estrecho y esquinado que sea y allá que nos quedamos atascados yo mismo, Cepe y tras él Feli, hasta que les "peta" el franquear el paso. Apurado, emprendo a ciegas la marcha a la búsqueda de la plaza de toros de la localidad, en donde me ha informado el mosqueado líder que están aparcados punto exacto donde llevaban las coordenadas informadas. Búsqueda a tientas hasta que me decido a parar y sacar mi propio navegador para conectarlo al coche.
La cuestión es que tras pasar Cepe el tapón del atasco, un coche bloquea de nuevo la calle atrapando a Feli, sin que ninguno de nosotros se aperciba.
Total, que Feli se mosquea ligeramente por haber sido "abandonada" y llega por su propia intuición, y Amelia, Cepe y yo llegamos al punto de aparcamiento. Pero, no iba a ser fácil, no. Tras una nueva llamada al líder, Mery nos envía su localización, bueno en realidad la mandó nada más ella llegar al ver la poca destreza de los rezagados y, tras varias consultas a la población local (con resultados diversos) llegamos al encuentro con el resto en la oficina de turismo local, en donde ya nos esperan, además de nuestros impacientes "co-equipiéres" las dos guías -una titular y la otra en prácticas- que nos llevarán por la ruta turística prefijada.
La ruta... pues en fin, qué podría decir... la puerta de la propia oficina de turismo, algunos edificios en ruina por incendio, la enorme iglesia, otros edificios más o menos curiosos, el Palacio de Villena, privado y que no se puede visitar, la Fuente de los Álamos... y lo que debía ser el punto estelar de la visita: el Yacimiento de la Iglesia Mudéjar y necrópolis La Mezquita, en donde la guía se explaya en datos e informaciones de todo tipo.
Total, que al final, y a pesar de lo exhaustivo de la última visita, va sobrando algo de tiempo, con lo que se incluye a la visita el seco estanque de la parte pública de los jardines del Palacio de Villena, que el propietario del palacio tuvo a bien "donar" para el uso público.
Luego, nuestra guía nos acompaña hasta el restaurante Moncho, en donde nos podremos -por fin!- solazar con unas deseadas y frescas cervezas, aguas minerales y demás refrescos.

La comida y el descanso
Llegamos y nos aprestamos rápidos a pedir las mencionadas bebidas, pues el fuerte calor y el paseo nos tienen medio desecados. Y además, el bolsón de ricas patatas fritas que ha comprado y compartido Alberto durante la visita a Cadalso, no ha hecho más que aumentar tal necesidad.
Un recordatorio de los menúes elegidos -siempre se nos olvida a alguno- a cargo de nuestro comprensivo organizador, da paso a las cervezas y un estupendo queso y paté que nos sirven como aperitivo hasta la llegada de los gazpachos, paellas, ensaladas camperas y alcachofas salteadas con jamón (Concha es más original).
La paella, a decir de Alberto que la ha pedido de segundo, está incomestible. El aspecto de los granos de arroz, gordos ya como garbanzos, hace pensar que el sabor estuvo mejor un cierto tiempo atrás. Cepe coincide, en la cata del arroz de Alberto, que tiene un regusto peculiar a lo pegado de la paella (o paellera, al decir de los no versados). Una pena, porque con todas las cosas que llevaba, prometía mejor resultado. Menos mal que hay otros que no estan tan habituados a ver Masterchef y salvo porque estaba fría les parece tolerable.
En fin, el gazpacho y la ensalada campera -quizá también las alcachofas desenlatadas de Concha- tienen mejor pasar. Eso sí, las raciones son generosas. Tan generosas como el espacio del estómago de nuestro querido organizador y líder, que se ha pedido de primero la paella y luego, para ocultar el fracaso si no sale buena, una fabadita para sepultarla en su más profundo interior. Cómo me come mi niño!, aunque parece ser que no se acabó ninguno de los 2 platos.
Los segundos, aparte la fabada del compañero, tienen mejor resultado. El pollo asado tiene un aspecto muy apetitoso, el secreto, aunque algo escueto, está sabroso y recién hecho. Los chipirones, por lo que me pareció entender de algún comentario de Mery, no eran tampoco muy allá. Pero, si nos guiamos por el hecho de que Marga se comió todo (TODO!) el pescado a la romana, debía estar espectacular.
Los dobles de cerveza se quedaron un tanto escuetos para lo que el sector oeste esperábamos y debemos reincidir, al menos, una vez y como viene siento habitual en nuestras colaciones.
Liquidados los postres y el café, nos vamos de nuevo corriendito hacia San Martín de Valdeiglesias, que ya estará la guía casi a punto de llegar al punto de encuentro, en el que obviamente aún no estamos.

San Martín de Valdeiglesias
Ésta vez, he tomado la precaución de poner el navegador desde el principio para evitar contingencias y llegamos todos sin mayores problemas. Hemos debido adoptar todos la misma precaución. Pero el problema es a la hora de aparcar pues el casco histórico está escaso de sitios para estacionar y nos tenemos que dispersar a la búsqueda de una plaza, sea donde fuere.
Tras varias vueltas por el entorno de la plaza del ayuntamiento, conseguimos todos lograr un hueco donde poner el autito y nos vamos hacia el punto de cita con nuestra siguiente guía Lucía.
Nos recibe con una bolsa con una serie de folletitos turísticos de la zona, (entre los que se encuentra una guía de rutas de MTB de la que haré buen uso), un pasaporte viático de los pueblos mágicos para que sellemos nuestras hipotéticas y sucesivas visitas a otros pueblos "mágicos" (un inventillo de alguien para promocionar determinados puebles de la geografía hispana) y un boli. Un detallito, pero ya es algo.
La visita a San Martín de Valdeiglesias se ciñe, por la solana, prácticamente a la plaza de ayuntamiento y la aledaña Iglesia de San Martín Obispo y su entorno más próximo, con la ulterior visita al museo de la Virgen de la Nueva. Cierto que la iglesia es bastante vistosa y nos la adorna con múltiples detalles, pero, la virgen en cuestión es más bien feica además de canijilla. Una miniatura a la que revisten con lujosos mantoncitos que la gente -y algunos nobles- le van regalando.
Muy milagrosa, al parecer, tiene también una custodia de plata y un paso con ruedas (y volante) con la que la sacan en devota procesión los hermanos y hermanas de la cofradía.
Poco más da de sí la visita y nos acompaña nuetra guía hasta el siguiente y último hito de la jornada.
Luego de la visita cultural, la de los placeres endulcorados.

El chocolate y los granizados
La jornada se terminará con la visita al establecimiento de una emprendedora como Isabella en el mundo del chocolate, los helados y los sorbetes y granizados. Un establecimiento alojado en una vetusta casona antigua, con patio interior y todo, en donde esta mujer se lanza a la demostración e ilustración del proceso de la fabricación del chocolate, fundamentalmente. Cierto es que le pone entusiasmo y voluntad pero, habiendo realizado, tiempo atrás, una visita a una fábrica artesanal de chocolates, con su impresionante despliegue de producto y aquél fantástico tapeo... queda un poco pobre. Eso si, mientras tanto acabamos con todas las botellas de agua fría con las que nos obsequiaron al llegar, yo conté hasta 8.
Pero los productos parecen ser del agrado de todos, especialmente el helado de chocolate y straciatella que se apaña nuestro querido líder. Los frescos y abundantes granizados y demás productos artesanales realizados por la industriosa mujer, le auguran éxito -probablemente- en su ansia expansionista en la capital. Suerte!
La nota final será para mí mismo, que me llevé un interesante raspón en el brazo, merced a la ausencia del pomo interior de la puerta del servicio, que dejaba un buen trozo de tornillo que tuve la torpeza de restregar por mi antebrazo. Gracias a nuestra querida enfermera y amiga, que me desinfecto con gel de manos y una compresa fabricada con una servilleta cogida del montón. El tétanos, de momento, parece que no lo pillo.
Realizadas las compras y los pagos de lo consumido, nos vamos en retirada ya hacia los respectivos coches. Que algunos tienen un buen viaje de retorno hasta sus destinos de origen.

Y así terminó esta jornada de entretenimiento acalorado, muy acalorado, en este miércoles, realmente al sol.
Un final de temporada que nos hace esperar con expectación las próximas ideas de nuestro querido, dispuesto e imaginativo organizador.
Gracias le sean dadas por ello, por sus desvelos y toda la diversión ociosa de la temporada acabada y hasta el próximo miércoles, que será ya en la próxima temporada, en Valdemanco y con más chocolate de por medio.
Abrazos para todos!